El Instituto Oceanográfico de la Armada también informa que desde hoy hasta el miércoles acontecerá un periodo de aguaje y oleajes máximo, pues el estado del mar tendrá una intensidad variable, entre ligeramente agitado y agitado, con olas que alcanzarán alturas máximas de 2,87 metros.

A pesar de que el organismo indica que las condiciones del mar empezarán a variar desde hoy, quienes habitan a lo largo del perfil costero aseguran que esta actividad empezó desde ayer, pues los estragos ya son notables, lanchas dañadas, malecones llenos de arena, muelles afectados, entre otros.
En la parroquia Crucita, de Portoviejo, la facilidad pesquera que se construye sufrió afectaciones.
Parte del muro de esta obra fue arrasada por el mar, formando una “isla” de concreto y piedras.
Las olas incluso pasaban por encima de las piedras escolleras.
“La noche del viernes fue algo que provocó miedo en nosotros, la furia del mar llegó hasta donde está el muro de piedra que nos protege e incluso se afectó el puerto pesquero, lo partió, se fue un pedazo. No soy ingeniero, pero al parecer están mal colocadas las piedras y los cubos de concreto. Este aguaje era la prueba de fuego y el muelle no la pasó, y eso que aún no llega el invierno”, recalcó Antonio Villacreses.
En esta parroquia, pescadores como Ángel Montoya ya están poniendo a buen recaudo sus pangas, pues “el mar está bravo y lo que se avecina será aún más fuerte”.
“Serán noches largas, no podremos dormir, estamos asustados no solo por las embarcaciones sino también por nuestras casas, el ruido que generan las olas y sentir la vibración de la tierra nos llena de temor”, mencionó.