Correa hace pedido a sector de transportistas

El coliseo General Rumiñahui fue ayer el escenario del diálogo por la equidad y justicia social entre el presidente de la República, Rafael Correa y los dirigentes de las Federaciones Nacionales del Transporte Terrestre, que ratificaron su respaldo al Régimen.

El Jefe de Estado pidió a los transportistas que sean los garantes para que el 13 de agosto “ningún malcriado, ningún irresponsable nos venga a cerrar las vías que tanto trabajo nos ha costado construir”. Respaldó la gestión de este gremio y recordó los beneficios que ha otorgado el Régimen.
“Ya no estamos dispuestos a tolerar que una engreída minoría quiera imponernos su agenda”, manifestó Correa, al ratificar su rechazo al paro nacional impulsado por organizaciones indígenas y sindicales.
El encuentro se efectuó como parte de los acuerdos asumidos en las reuniones del gremio en Guayaquil, el 20 de julio y en Quito, el 29 del mismo mes, indicaron los directivos de la Federación Nacional de Choferes y la Asociación de Transportistas Turísticos.
Walter Solís, ministro de Transporte, dijo que en el Gobierno se ejecutaron más de 8.500 kilómetros de carreteras. Manifestó que la inversión fue de cerca de 9.000 millones de dólares en vías, puentes y aeropuertos, entre otros.
En la cita estuvieron presentes miembros de la Federación de Transporte de Pasajeros, Federación Nacional de Transporte Liviano del Ecuador, Fenacotrali; Federación Nacional de Transporte por Carreteras, Fenacotip; Cámara Nacional de Transporte y del Medio Ambiente del Ecuador, Canastrape, y la Federación Nacional de Transporte Escolar e Institucional, Fenatei.
Además, Correa alertó que los gobiernos de izquierda en Sudamérica están enfrentando una “nueva Guerra Fría” que busca “aniquilarlos” a través de estrategias de desestabilización política.
El Gobernante afirmó que “no es casualidad” que los gobiernos de izquierda de Argentina, Brasil, Ecuador, Bolivia y Venezuela estén enfrentado un supuesto descontento social en un año “extremadamente difícil” en lo económico.   “Eso no es casualidad. Es la arremetida de la restauración conservadora o como la llamó un intelectual portugués: la nueva Guerra Fría que devuelve al pasado, y trata de aniquilar a los gobiernos de cambio en América Latina”, aseveró.

Fuente: MERCURIO

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