El Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN por sus siglas en español) cumplió 23 años en vigor en este mes de enero.

A pesar de las aseveraciones del presidente estadounidense, Donald Trump, de que el TLCAN «es un desastre» y de destacar que México se ha aprovechado de su país desde que se firmara el tratado, la población mexicana, y en particular trabajadores y campesinos, lo ha pasado muy mal desde que entró en vigor en enero de 1994.

México fue preparado años antes para el TLCAN. Expertos consultados por RT advirtieron que la reforma del presidente Carlos Salinas de Gortari al artículo 27, el marco legal que protegía la propiedad colectiva de la tierra, permitió la transformación de México hasta ser un país con modelo exportador, con fuertes consecuencias para el campo y el sector industrial.

De la mano del TLCAN fueron promulgados también nuevos marcos normativos como la Ley Minera, la Ley de Aguas, la Ley de Biodiversidad, los cuales sirvieron para poder poner los recursos de México al alcance de los mercados de Estados Unidos y Canadá.

«El TLCAN vino a consolidar o amarrar una estrategia del Gobierno mexicano orientada claramente por la política neoliberal. Por ello, el Gobierno entró a negociar de rodillas», cuenta a RT Héctor de la Cueva, coordinador general del Centro de Investigación Laboral y Asesoría Sindical.

Desde entonces, dice De la Cueva, el TLCAN transformó a México, el cual pasó de ser un país a ser «un territorio donde las transnacionales se importan y exportan a sí mismas. Desmantelaron la industria del país y toda una nación: hemos perdido soberanía en todos los terrenos. Somos un país dependiente y por eso hay caos».