Cada mes en el país se registra un promedio de 500 denuncias por parte de familias que en algún momento dado pierden contacto con alguno de sus miembros. Las causas no necesariamente son producto de la actuación del crimen organizado.
De acuerdo con el defensor del Pueblo, Ramiro Rivadeneira, en muchos de esos casos se verifica que resultan en “desapariciones por voluntad propia de las personas” por distintos motivos, pero que al cabo de cierto tiempo retoman contacto.
“De esas 500 denuncias que se presentan, poco más del 90% se resuelven, lo que significa que las personas aparecen en un periodo de tiempo, aparecen vivas o lamentablemente aparecen muertas”, agregó. Rivadeneira afirmó que ese porcentaje equivale a 450 denuncias. Mientras, el resto queda pendiente de solucionar.
Basada en datos de la Fiscalía, la Asociación de Familiares y Amigos de Personas Desaparecidas en Ecuador (Asfadec) apuntó que, a enero de este año, sumaron alrededor de 2.000 los hombres y mujeres que no han retornado a su casa.
Uno de ellos es David Romo, un joven universitario quiteño de quien no se tiene rastro desde que en mayo de 2013 fue visto por última vez embarcándose en un bus que lo llevaría desde la Universidad Central a su casa, ubicada al norte de la capital.
Alexandra Córdova, su madre, a través de las redes sociales, lleva a cabo un conteo del número de días que cumple exigiendo respuestas de las autoridades, y ya bordean los 1.060. El próximo mes cumplirá tres años sin tener pistas de dónde se encuentra.
No obstante, a juzgar por los que sí se resuelven, el Defensor del Pueblo sostuvo que “la institucionalidad del país está mucho mejor preparada para dar respuesta a esos casos”, en referencia al trabajo de la Policía y Fiscalía.
En su criterio lo que hace falta es “levantar los perfiles” no solamente de las personas que aparecen, sino de aquellas de las que no se conoce su paradero.
Fuente : La Hora