Anoche llegó a la Secretaría General de la Asamblea Nacional la décima reforma tributaria anunciada por el presidente de la República, Rafael Correa.
El proyecto plantea recaudar unos 300 millones de dólares por el incremento del impuesto a los consumos especiales (ICE).
Se trata de un proyecto que abarca varias reformas tributarias que tendrán que ver con diversos temas y no solos con las bebidas azucaradas, alcohólicas y cigarrillos, como lo había anunciado en un principio el propio Correa.
El oficialista Fausto Cayambe, del Consejo Administrativo Legislativo (CAL), había mencionado que dentro de este proyecto se podría revisar los privilegios de declaración y pago de impuestos sobre el dinero que una persona puede sacar en efectivo cuando sale de viaje.
Por otra parte Correa ratificó que se iba a gravar con un impuesto mayor a las bebidas alcohólicas y a los cigarrillos. También comentó que no se gravarán todas las bebidas azucaradas.
Sobre el tema, el Comité Empresarial Ecuatoriano (CEE) hizo conocer ayer una serie de estudios internacionales sobre los impuestos a las bebidas no alcohólicas, en las que se demuestra que el impuesto no genera una baja del consumo.
El CEE también había advertido hace pocos días de lo inconveniente de la reforma, pues al gravar de más impuestos al sector licorero, cigarrillos y bebidas azucaradas se podría generar mayor contrabando y menores ventas, y sí afectar al empleo.
El sector licorero ha indicado que su actividad está cada vez más golpeada, por varios incrementos a los impuestos que encarecen los precios y generan contrabando.
En cuanto al sector tabacalero, dijo que el ICE a los cigarrillos genera unos 206 millones de dólares en tributos, pero se calcula que para cubrir las enfermedades provocadas por ese consumo se gastan $ 200 millones.
El proyecto debe ser conocido por el CAL para luego pasar a la Comisión de Régimen Económico. Por tratarse de un tema urgente, la Asamblea Nacional tiene treinta días para tratarlo.
Fuente : Diario El Universo