Los problemas que aquejan históricamente a Honduras como los altos índices de mendicidad, trabajo informal y personas que viven en la calle se han agravado.

Incluso trabajadores de un circo se han visto en la necesidad de pedir dinero en la vía pública para poder sobrevivir.

Esas carpas y colores son signos en cualquier parte del mundo de felicidad y risas. Hoy el escenario cambio, estos trabajadores del Circo Segovia salieron a la calle para pedir dinero y poder alimentarse.

La presencia de los circos en cada ciudad no rebasa las dos semanas, estos ciudadanos guatemaltecos, mexicanos y colombianos llevan más de un mes varados en Honduras.

Mientras tanto en el centro de la capital, varias cuadras han sido tomadas por hondureños que obligados por la situación económica tienen que dormir en la calles y convivir con el rechazo a causa del COVID-19.

Aquí la comida alcanza para todos, unos tomates, cebolla con huevo y café; es el desayuno que con dinero de todos pudieron comprar.

Muchos ciudadanos se quejan de vivir esta cuarentena, dicen hay muchas dificultades, pero estas personas son las verdaderas víctimas de un virus y un Gobierno que no vela por ellos.

Las serpentinas de los negocios cercanos, sirven para colocar al sol la ropa húmeda, mientras pasan los días.

Así se pueden recorrer cientos de calles y avenidas de la capital hondureña y los casos se repiten una y otra vez.

Dassaev Aguilar, Tegucigalpa.

Fuente: hispantv.com