Las barras bravas de Barcelona se convierten en un riesgo y amenaza para el fútbol. Ayer entre hinchas del mismo club se produjeron enfrentamientos en el estadio Monumental, lo que provocó heridos y daños a otros aficionados y también al espectáculo deportivo, pues el partido entre el equipo local y Macará fue suspendido, y se reanudará hoy al mediodía en la misma sede sin público.

Cuando se disputaba el minuto 11 del juego por la segunda fecha del campeonato (marcador igualado sin goles), el duelo se suspendió porque en la platea baja de la General Sur, en la que se ubican los miembros de la barra Sur Oscura, se produjo una gresca entre grupos de barristas, que se expandió y provocó heridas con arma blanca y golpes a otros hinchas situados en esa localidad popular, en la que incluso se hallaban menores de edad.

La estampida de aficionados los obligó a cruzarse a la localidad de preferencia y a evacuar a los heridos por el lanzamiento de piedras y botellas.

Los miembros de la Policía Nacional trataron de separar a los hinchas, sin embargo, todo esfuerzo fue inútil. Algunos de los barristas se propinaron golpes mientras los miembros de la fuerza pública pugnaban por dispersarlos, incluso la policía se vio acorralada, hasta que tuvo que pedir el refuerzo de los agentes del Grupo de Operaciones Especiales.

Los aficionados vivieron momentos de pánico y buscaron pasarse a la preferencia y a la tribuna, mientras los enfrentamientos continuaban entre los barra brava de la Sur Oscura.

Más de una docena de personas fue atendida a un costado de la cancha por los miembros de la Cruz Roja. Según reportes de la Intendencia de Policía, 41 personas resultaron heridas y hubo dos detenidos. No se reportaron fallecidos.

Luego de que el árbitro central, Roddy Zambrano, paralizó las acciones, algunos futbolistas de Barcelona pidieron la calma a la barra de la General Sur. Por el altoparlante del escenario se solicitó a las personas ubicadas en la preferencia y tribuna que permitan el paso de hinchas que abandonaron la general.

Luego de casi 30 minutos de espera, el juez Roddy Zambrano tomó la decisión de dar por finalizado el duelo, situación que fue reprochada por los casi 30.000 espectadores que llegaron al Monumental. La Sur Oscura retomó sus cánticos y el resto de aficionados de las otras localidades empezaron a gritarles: “¡Fuera”, fuera, fuera!”, además de insultarlos.

“Es una pugna de poder entre hinchas de la Sur Oscura. No tenemos afinidad o cercanía con ellos”, dijo José Francisco Cevallos, presidente de Barcelona, cuando minutos después de la paralización del partido ratificó que el juego quedaba suspendido por “falta de garantías”, según la resolución tomada por la comisaria oficial de juego, Susana Marca, en conjunto con los árbitros.

La dirigencia de los toreros intentaba que el partido se juegue sin la presencia de los barristas de la Sur Oscura, no obstante, los delegados de la Ecuafútbol y los jueces ratificaron la decisión de que se reanude hoy, a las 12:00, en el mismo escenario deportivo, pero sin público. Además, hoy, a las 10:30, la directiva de Barcelona realizará un pronunciamiento público sobre estos hechos.

Fuente: El Universo.