Caminaron con gallardía, alegres, como sintiéndose partícipes de un proceso independentista que se registró hace 196 años y que ayer se recordó, se celebró en las calles. Guayaquil vibró de civismo durante el desfile que reunió a más de tres mil estudiantes de planteles particulares, bandas de música, seis carrozas alegóricas, grupos de bailes folclóricos y demás.
Desde las 10:00 los participantes del pregón cruzaron por la avenida Quito, desde la calle 10 de Agosto hasta Primero de Mayo. Su paso fue registrado en fotos y videos por la multitud que se ubicó en las veredas, de pie o con sillas plásticas para aplaudir y gritar vítores.
Ese recorrido de tres etapas, organizado por la Empresa Pública Municipal de Turismo, empezó a las 07:00 desde la avenida Las Esclusas, en el sur del Puerto Principal.
Poco antes de las 09:00, el desfile llegó a la av. Quito luego de atravesar la 25 de Julio.
Antes, funcionarios del Gobierno, del Municipio y Prefectura colocaron, en actos por separado, ofrendas florales al pie de la Columna de los Próceres, en el parque Centenario.
Ya en la av. Quito, el desfile en homenaje a Guayaquil contagió de júbilo a los espectadores locales y visitantes como Carlos Aldaz y su esposa, Dayse Duarte, que llegaron de Milagro.
“Somos de Milagro, pero ya tenemos 10 años que venimos a ver el desfile por las fiestas, es algo bonito”, comentó Aldaz.
Con ritmos como Alegre Playita mía, Lambada, Sobre las olas, Qué será lo que quiere el negro y muchos otros que salían de las melodías de las liras de las bandas de música de los planteles, las bastoneras bailaron cadenciosamente.
Pero Guayaquileño, madera de guerrero fue el tema que se impuso en el ambiente.
Al llegar a la calle Luque, Melany Valenzuela y Katherine Palma, del colegio Thomas Wright, fueron aplaudidas por su destreza al bailar.
La reina de la ciudad, Geraldine Meitzner, María Belén Ortiz y Mayi Zambrano, virreina y Estrella de Octubre, respectivamente, recorrieron a bordo del carro alegórico que representó el monumento al Corazón de Jesús, en el cerro del Carmen, y el faro del cerro Santa Ana.
Otras alegorías recrearon la fauna de la urbe, íconos turísticos como el Malecón Simón Bolívar con la torre Morisca y el hemiciclo La Rotonda. La rueda moscovita, el atractivo más reciente de la ciudad, también estuvo representada.
Amaya Reyes, del colegio Montessori, fue elogiada por la elasticidad con la que caminaba de manos cuando el desfile cruzó por la av. 9 de Octubre.
En la tarde, la tercera etapa se efectuó desde las 15:00, por la avenida Malecón. Allí, los grupos de baile lucieron guayaberas y vestidos albicelestes.
“Que viva Guayaquil, una fiesta muy linda, merecida de esta gran ciudad”, expresó Luisa Tomalá junto a su familia.

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