Efectivos de la Policía y la Guardia Nacional (GNB) dispersaron ayer con bombas lacrimógenas la marcha convocada por la oposición hacia la sede del Consejo Nacional Electoral (CNE), en el centro de Caracas, para exigir la activación del referéndum revocatorio contra el presidente Nicolás Maduro. El recorrido de la movilización fue interrumpido por cordones policiales instalados en distintas vías del este caraqueño, lo que obligó a los manifestantes a desviar su trayecto.
Tras reanudar la manifestación en otro punto del trayecto, los efectivos arrojaron gases lacrimógenos contra los manifestantes.

 
¿Cuál diálogo?
«Esto que estamos viendo es un ejemplo del diálogo del Gobierno, que reprime con sus cuerpos de seguridad a una manifestación pacífica», señaló el dirigente opositor Henrique Capriles, quien aseguró que «aquí no hay violencia» sino «un pueblo cansado de esta crisis».
El dos veces candidato a la Presidencia y gobernador del estado Miranda (centro) indicó que «la gente quiere comida, medicinas, seguridad y revocatorio».
«La crisis nos preocupa, por eso la solución pasa por un proceso electoral y tiene que ser este mismo año», subrayó.

Lo que vendrá
La oposición llamó a las calles para presionar al poder electoral a que se pronuncie sobre las firmas que recolectó la plataforma Mesa de la Unidad Democrática (MUD) para validarse como una organización ciudadana proponente del referéndum.
De lograrse el aval del CNE, se espera la apertura de un proceso en el que cada firmante valide con su huella dactilar su apoyo a la MUD.
Tras este paso y previa convocatoria por parte del CNE, la oposición deberá reunir alrededor de 4 millones de firmas (20% del registro electoral) para solicitar formalmente que se inicie el proceso para un referéndum.

Fuente: LA HORA