Las precipitaciones constantes impedirían las reparaciones.

Baches y agua empozada son escenarios que se repiten en algunas vías y barrios del perfil costanero como consecuencia de las continuas lluvias que ponen a prueba trabajos recientes de asfaltado.

En General Villamil Playas, calles como la 24 de Septiembre, Guayaquil, Cristina Orrala, la salida a Engabao y otras, están llenas de grandes baches que aumentan conforme llueve.

En las calles de reciente asfaltado no hay baches, pero el lodo que arrastran los vehículos que vienen de las vías sin asfaltar las cubren parcialmente.

“En algunos sectores solo hay bordillos y cuando llueve el agua se empoza. Tenemos que caminar como trapecistas por los bordillos, porque se forman piscinas en las calles sin asfalto”, dice Pedro Jordán, morador del barrio La Planta.

En este marco, la alcaldesa Miriam Lucas, expresa: “cuando asumí la alcaldía de Playas solo tenía un 6 % de calles asfaltadas lo que equivale a 50.000 metros de asfalto; de esos 35.000 estaban dañados, y los 15.000 en buen estado ahora están dañados por las lluvias…”. A esto se suma que algunas vías fueron abiertas por trabajos de alcantarillado pluvial por eso hay barrios que ya no se inundan.

Desde fines del 2014 a fines del 2016 se han puesto 200.00 metros de asfalto en barrios y calles principales, de esta cantidad aún se trabaja en las calles Asisclo Garay y se continuara con la 3 de noviembre, 3 de Agosto, 12 de Octubre, Alexander, subida al Humboldt y la salida a Engabao. En el 2017 se aspira poner 160.000 metros de asfalto según la Dirección de obras públicas.

La alcaldesa de la localidad ha reconocido la existencia de baches en las calles viejas. En este contexto, asegura que son las mismas lluvias las que les dificultan poder darles mantenimiento. Asimismo ocasionaría retrasos en la construcción de las nuevas vías.

Fuente: El Expreso