Más que el reconocimiento público, a Carolina Espinoza la motiva que sus estudiantes la recuerden como una maestra que no dejó de educarlos durante la pandemia. La docente -que decidió recorrer el cantón General Villamil Playas (Guayas) en bicicleta para llegar a sus alumnos sin acceso a Internet- se convirtió en un símbolo de esperanza, mientras el Ecuador aún combate el impacto del covid-19.

Su vocación ha tenido sus efectos: recibirá una beca para estudiar una maestría en Educación en la Universidad Casa Grande de Guayaquil. Su labor, además, fue reconocida por una empresa de electrodomésticos que le otorgó una motocicleta para que pueda trasladarse con más facilidad.

Equipada con su uniforme azul, una mascarilla negra que le cubre el rostro y una gorra roja, la maestra recibió un modelo Suzuki. La aceptó con alegría porque la donación se traduce a más tiempo con sus alumnos, que no tienen acceso a la educación virtual por la falta de recursos e Internet.

Aunque la historia de Carolina -reconocida a escala internacional- es motivadora, también devela la dura situación que atraviesan los estudiantes del sistema público. En diálogo con este Diario, la docente reconoció que, aunque se siente halagada por el apoyo que recibe en Ecuador, lo más importante es que «todos se sumen a la ayuda de los estudiantes que necesitan de una u otra manera algún tipo de dispositivo para recibir las clases, ‘tablet’ o teléfono, o la provisión de la conexión a Internet con la que no cuentan», relató. 

La maestra -que dirige las clases en dos cursos en la escuela fiscal Juan Bautista Yagual- lucha por sobrevivir con su familia en tiempos de covid-19 con dos meses impagos. Pero aquello no la limita: decidió cambiar a su hijo de colegio privado al sistema público y tomar su bicicleta con una pizarra al hombro para dar clases a los pequeños. No solo lo hace de forma presencial, sino que ha tomado la tecnología como una compañera de oficio para difundir su conocido en el canal de YouTube, ‘Trabajando con Carolina’. 

El 12 de junio último, la docente recibió un reconocimiento por parte del Pedro Pablo Duart, gobernador de Guayas y Otto Sonnenholzner, vicepresidente de Ecuador. «Héroe del Guayas”, se leía en la placa. Allí también se anunció la instalación de puntos de Internet para los 15 alumnos de la docente que no tienen acceso al servicio. Pero Espinoza no está satisfecha. En diálogo con la cadena televisiva Teleamazonas el 15 de junio, la maestra indicó: «Una placa no puede cambiar a un ser humano. Hubiese preferido que en lugar de la placa, el Vicepresidente me hubiese dejado cuatro tablets para mis estudiantes con Síndrome de Down y discapacitados».

Fuente:www.elcomercio.com