Una cadena de corrupción. Las más recientes transcripciones de los audios entregados por el delator brasileño a la Fiscalía ecuatoriana corresponden a conversaciones con dos lobistas procesados bajo acusación de intermediarios en el pago de sobornos: Gustavo Massuh Isaías y José Rubén Terán.

Ambas grabaciones, , elevan el tiro muy por encima de la millonaria trama de obra pública apadrinada por Odebrecht y apuntan directamente hacia la nunca antes tocada comercialización petrolera, que rebosa en denuncias informales de corrupción.

El material de la delación, que incluye una quinta mención directa -en lo que va del caso- del nombre del vicepresidente sin funciones Jorge Glas, registra unas conversaciones sobre los negocios ocultos del mundo petrolero, donde se comisionan centavos por barril de petróleo, se utiliza desde Carondelet el servicio exterior nacional para nombrar negociadores petroleros con rango de embajador y se respetan las cuotas de poder: “Los que comercializaron el crudo eran la gente de Jorge”, matiza Massuh Isaías, uno de los detenidos en su conversación con Jose Santos, el delator C-1 de Brasil.

Esa conversación tuvo lugar el 28 de junio del 2016, en el despacho de Odebrecht en Quito. Pero, prácticamente, no hablan sobre los sobornos de la compañía brasileña: para saldar el tema basta aclarar la cuenta a la que deben hacerse los pagos. Se tienen confianza:

“No vengo para molestarte, ni presionarte ni nada. Veníamos a hablar de fútbol”, suaviza Massuh Isaías.

“No, tranquilo. Es importante que se haga esa transacción”, responde el hombre de Odebrecht, Santos.

“No. Pero tú ya has dado la suficiente demostración de que con eso no hay problema”.

¿Para qué seguir dándole vueltas a lo mismo entonces?

Ambos personajes se enfilarán durante los siguientes 35 minutos, la grabación de mayor duración en el pendrive verde que contiene la madre de todas las delaciones, para hablar de otros negocios. En este caso, la negociación petrolera.

Con la confianza debajo, los detalles abundan sobre la mesa. Massuh asegura que ha tenido una reunión con Jorge Glas “en un restaurante chino”. Es junio del 2016. Y la crisis cabalga a buen ritmo.

En palabras de Massuh, “el presidente de la República (entonces Rafael Correa) le dio el título de embajador a un negociador de la deuda de la refinería”. No es un embajador de carrera. “Es un embajador de cajero”, explica. Un encargado de conseguir líneas de crédito en China y en Corea, tarea para la que tiene dos meses de plazo.

Su cercanía con el poder resulta evidente. Su conocimiento también. Habla sobre su participación al frente de la expulsión de Petróleos de Venezuela de Río Napo, porque Jorge Glas definió un cambio de porcentajes en la participación “y me tocó ir y explicarle al presidente Maduro y al ministro Rafael Ramírez. Y se arrecharon”.

Massuh asegura que “el negocio aquí de las comisiones es muy grato”. Se refiere a las reputadas comisiones de centavo por barril de petróleo, denunciadas por periodistas como Fernando Villavicencio, políticos como Cléver Jiménez y miembros de la cúpula petrolera como el recientemente entregado Carlos Pareja Yannuzzelli.