Se autodenominan los sobrevivientes. Suman 60 los agrupados en dos improvisadas carpas asentadas en una explanada del barrio 24 de Mayo en Pedernales, Manabí.
«También hay niños. La mayoría dejó Colombia por la violencia», revela Jhon Pérez Cardona. Él coordina la ayuda humanitaria entre sus coterráneos que desde el sábado último por consecuencia del terremoto abandonaron sus casas para ir a los refugios.
La tragedia los puso en un estado de vulnerabilidad: hacinamiento, irrespeto a la privacidad; la hambruna y sed ahora está en aumento.
Pérez creó una lista de prioridades para los damnificados: repelentes, bloquedor solar, carpas, comida, agua, atención médica, planta eléctrica, pañales, sábanas…
«Emocionalmente estamos traumados, necesitamos ayuda psicológica», solicitó el vocero, quien también se salvó de la muerte luego del colapso de su vivienda donde habitaba desde hace seis años que llegó del vecino país de Colombia, que también reporta muertes por los colpsos estructurales.
Fuente : La Hora