Una escuela de samba participó el lunes en el Carnaval de Río con un mensaje ambientalista que criticaba el uso de pesticidas y otras prácticas comunes en los grandes cultivos del país, lo que irritó a la comunidad agrícola.

La representación del grupo Imperatriz Leopoldinense llevó un mensaje de elogio hacia la protección ambiental practicada por los pueblos indígenas y denunció las prácticas corporativas en tierras que eran antes de los pueblos nativos.

La escuela, que posee unos 2.800 integrantes, lamentó “el corazón sangrante de mi Brasil” y cantó sobre “ese bello monstruo que le roba la tierra a los hijos”.

El congresista Valdir Colatto, líder de un poderoso grupo de empresarios del campo, dijo que la actuación fue injusta.

“Si utilizamos mal los pesticidas, el resto del mundo no compraría de Brasil”, dijo Colatto. “Y no tenemos mala relación con la gente indígena. El resto del mundo ha exterminado a sus tribus nativas, lo que nunca sucedió en Brasil”.

Los miembros de Imperatriz dijeron que la actuación no iba en contra de los agricultores, sino de la presa Belo Monte, una enorme planta de energía hidroeléctrica en el Amazonas cerca de la reserva Xingu.

Raoni, quien dirige una de las 17 tribus en Xingu, en la región central de Brasil, consideró la actuación como una oportunidad de ser escuchado.

“Nuestras tierras y nuestras aguas han sido destruidas. Sabemos quién lo está haciendo y no somos nosotros”.

Para Vanessa Silva, una espectadora de 15 años quien saludó a la gente de Xingu mientras desfilaban con sus lanzas, el mensaje fue, “Intentan proteger el medio ambiente más que nosotros en las grandes ciudades.”

“Deberíamos prestar atención a su mensaje y hacer aquí nuestra labor”, agregó.

Antes de eso, cuando se difundió la noticia de la planeada actuación, legisladores vinculados con el sector agropecuario prometieron iniciar una investigación en el Congreso sobre los motivos de la escuela de samba.

El director de Imperatriz, Luiz Pacheco Drumond, le dijo a The Associated Press que la agitación fue un malentendido y que la idea era elogiar a los nativos de la región Xingu.

“Yo mismo tengo una pequeña parcela“, no quisimos ofender a nadie”, dijo Drumond.

Fuente: El Universo