El presidente asegura que pudo actuar con mayor firmeza. En España, el mandatario cargó contra Guillermo Lasso.

Dice que no se arrepiente. Ni del manejo económico –fuertemente criticado por la oposición–, ni por su tensa relación con los medios de comunicación –cuestionada incluso por organismos internacionales–. El presidente Rafael Correa terminó su ‘gira de despedida’ por España y esbozó un balance de sus 10 años de gestión.

En una conferencia en la Universidad Complutense de Madrid, el mandatario habló de su relación con los medios de comunicación privados. Dijo que en retrospectiva no cambiaría nada. Actuaría “igualito, corrigiendo algunos errores y tal vez con mayor firmeza”, afirmó.

“Ellos se quejan del acoso político ¿dónde nos quejamos del acoso mediático, de las mentiras que publican, de la manipulación?”, se preguntó.

Juicios por injurias a periodistas y medios, multas y una ley aprobada en 2013, tildada por sus opositores de “ley mordaza”, llevaron a diversos organismos internacionales como la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) a denunciar el retroceso de la libertad de expresión en el país.

Pero, en la visión de Correa, “Hoy Ecuador es un país en marcha, con democracia plena, con soberanía, con más capacidades y en franco desarrollo”.

Y mencionó, por ejemplo, las cifras de inversión en el área social (que fijó en el 9,7 % del PIB), y la reducción de la desigualdad. “Algunos llaman a esto populismo”, ironizó, pero la protección social “fortalece el mercado, no lo contradice, (…) así la gente puede arriesgar más”.

También aseguró que la economía está en franca recuperación. Y rechazó las denuncias de los candidatos opositores de que el país “está hipotecado”.

“El manejo adecuado de los recursos públicos nos ha permitido pagar la deuda fundamental: la deuda social”. No mencionó que la deuda pública equivale al 39,6 % del PIB.

Más tarde, en una entrevista con la agencia de noticias EFE, Correa también admitió que, después de tantos años en la presidencia, ha podido cometer errores, pero “las decisiones fundamentales fueron correctas”, dijo.

Según él, “los verdaderos inversionistas no es que van a los países que son buenos alumnos del Fondo Monetario Internacional; son lo suficientemente inteligentes como para saber que con las fórmulas del FMI y del Banco Mundial esos países probablemente colapsen”.

Los inversionistas van, subrayó, “donde hay reglas del juego claras -Ecuador las tiene-, donde hay gobiernos honestos -Ecuador lo tiene-, donde hay proyectos rentables -que a Ecuador le sobran”, dijo. El país, sin embargo, está a la cola de inyección de capital privado en la región.

Como es costumbre, Correa aprovechó para promocionar al candidato de su movimiento político. “Si gana Lenín, les aseguro que lo va a hacer mucho mejor de lo que yo pueda hacerlo”.

También habló de uno de los rivales de Moreno: Guillermo Lasso. Recordó que fue ministro de Economía durante 1999. “Prohibido olvidar”, repitió.

Tibia respuesta a Trump

El presidente lamentó la tibia reacción de los gobiernos latinoamericanos a las medidas migratorias puestas en marcha por el nuevo presidente de EE. UU., Donald Trump.

“En la cumbre de la Celac nos faltó un discurso mucho más contundente”, dijo en referencia a la reunión celebrada por los líderes latinoamericanos -con destacadas ausencias-, la semana pasada en la República Dominicana.

Correa expresó su confianza en que, con el tiempo, cuando pase la sorpresa, Latinoamérica “pueda consolidar un discurso más radical, más claro, en defensa de sus intereses y particularmente de sus migrantes”.

El mandatario destacó, en cambio, la situación en la península ibérica. “España y Ecuador están dando ejemplo al mundo de cómo tratar a los extranjeros”, dijo. Según cifras oficiales, al menos, 430.000 ecuatorianos viven en España.

Fuente: El Expreso