El aeropuerto de Bruselas continúa cerrado diez días depués de los atentados y aunque esté «técnicamente listo» para operar, las consideraciones de seguridad posponen su reapertura lo que provoca graves consecuencias económicas.
La zona de registro y despacho de equipajes fue devastada por la doble explosión del 22 de marzo, dejando inoperable las infraestructuras.
El operador, Brussels Airport, montó en otro sector del predio un hall de salidas que se encuentra desde el jueves «técnicamente listo».
Esta infraestructura temporaria funcionará al 20% de su capacidad normal, podrá registrar a unos 800 pasajeros por hora.
Pero subsiste un bloqueo, que atrasa el aval de las autoridades políticas a que se reanuden las operaciones.
Los sindicatos de la policía, a cargo de la seguridad del aeropuerto, reclaman controles de seguridad de los pasajeros y de sus equipajes antes de que ingresen al aeropuerto, y amenazan con una huelga si no se satisface su reivindicación.
Este viernes el gobierno negociaba con ellos para intentar zanjar un compromiso.
Para varios expertos en seguridad aeroportuaria, los que evoca Brussels Airport para pedir la reapertura, establecer controles antes de ingresar al aeropuerto sólo desplazaría el problema.
«En vez de tener una concentración en un edificio habrá una concentración de gente haciendo fila para ingresar en el aeropuerto», insistió Florence Muls, portavoz de Brussels Airport, en diálogo con AFP.
«No creo que algún gobierno europeo u operador aeroportuario esté pensando en eso», ahondó por su parte Anne-Marie Pellerin, consultora en temas de seguridad aérea, recordando cómo los restaurantes o salas en Israel que practican ese sistema de ingreso fueron objeto de atentados suicidas.
Fuente : Diario El Universo