Unos focos amarillos se encendieron de manera intermitente en el cuarto de máquinas, luego de que aplastó un botón en compañía de su hijo.
Con esta última acción, el vicepresidente Jorge Glas puso ayer en marcha cuatro de ocho turbinas del proyecto hidroeléctrico Coca Codo-Sinclair.
Su esposa lo felicitó con un beso y varios trabajadores gritaron: “¡Viva el Ecuador!”.
De esta manera, el régimen inauguró la primera fase de las turbinas de esta obra, la “infraestructura energética más grande del Ecuador”, recogió un boletín de la Vicepresidencia de la República.
El Gobierno la considera la más importante porque podrá producir 1.500 megavatios (MW) de energía. Su costo asciende a $ 1.979 millones.
Las turbinas que ayer arrancaron generarán 750 MW, que equivalen al 15% del consumo nacional, dijeron los técnicos.
La construcción de la central, ubicada entre las provincias de Napo y Sucumbíos, empezó en julio del 2010.
Glas informó ayer a los periodistas, a quienes se permitió hacer tres preguntas, que solo cuando se liquide el contrato, y que según él será entre junio y julio próximo, se podrán despejar las ‘dudas’ sobre si hubo ‘retrasos’ en la obra o ‘incumplimiento’ de los plazos, y si estos fueron justificados.
Glas remarcó que el plazo para que operen las cuatro turbinas restantes será entre junio y julio próximo.
Esto permitirá que la hidroeléctrica produzca 1.500 MW.
Esta es ejecutada por la empresa china Sinohydro.
En el 2012, la Cámara de la Construcción de Quito advirtió de retrasos porque el proyecto habría sido contratado sin estudios definitivos. Ese año, además, la Asamblea y el Ministerio del Trabajo realizaron inspecciones por supuestos malos tratos a los empleados.
Glas anunció ayer que, una vez que todas las turbinas sean entregadas, Sinohydro hará un ‘acompañamiento’.
Fuente : El Universo