Si mañana Ecuador tuviera la desgracia de enfrentar un evento como el terremoto de 2016, o un desplome profundo de los precios de nuestros principales productos de exportación, el Gobierno no tendría más opción que contratar más deuda cara o subir impuestos y contribuciones a los ciudadanos para evitar una crisis fiscal.

En 2008, el expresidente Rafael Correa cerró y eliminó los fondos de ahorro, que se alimentaban con los excedentes del precio del petróleo. Todos los recursos disponibles en esos mecanismos pasaron directamente al Presupuesto General del Estado como parte del gasto corriente; es decir, para sustentar el aumento desmedido del tamaño del Estado.
Un acto irresponsable 
Así, los más de 2.000 millones de dólares ahorrados de 2000 a 2007, mediante instrumentos como el Fondo de Estabilización, Inversión Social y Productiva y Reducción del Endeudamiento Público (Feirep), “se gastaron sin criterio y hasta pudieron haber parado en el hueco de la corrupción institucional, que ya se vislumbraba desde los primeros años del correísmo”, dijo Alfredo Mancero, economista y experto en manejo fiscal.

Si se hubieran mantenido los fondos de ahorro, el país tendría, a la fecha, según Jaime Carrera, miembro del Observatorio de la Política Fiscal, más de 7.000 millones de reservas para enfrentar catástrofes naturales, económicas y financieras.

“Ahora estamos completamente desprotegidos. No tenemos ni un solo dólar para emergencias. Por lo que el Gobierno tendría que recurrir a endeudamiento caro como preventas o emisión de bonos; o subir impuestos como el IVA tal como ocurrió en el terremoto de 2016”, puntualizó.

10 años para tener fondos
Además, los desequilibrios fiscales, generados por una política económica irresponsable y dispendiosa, nos ponen ante el panorama de que nos costará, al menos, 10 años más, volver a tener la capacidad de establecer mecanismo de ahorro público para afrontar contingencias.

“Nos tomará, solo para estabilizar las finanzas públicas, entre cuatro a cinco años. Luego otros cuatro a cinso adicionales para bajar el peso de la deuda y los gastos estales a niveles que nos puedan permitir destinar recursos para el ahorro”, añadió Carrera.

Este Diario consultó al Servicio Nacional de Gestión de Riesgos y Emergencias del Ecuador (Sngre) si existe algún tipo de fondo contingente, si el país cuenta con la infraestructura necesaria de respuesta y si se ha hecho los suficientes esfuerzos de capacitación para afrontar desastres. Sin embargo, hasta el cierre de esta edición no se ha obtenido respuesta. (JS)

Las reservas internacionales no alcanzan
° Incluso, en caso de una emergencia nacional, el Gobierno no podría utilizar ni un centavo de las llamadas reservas internacionales, depositadas en el Banco Central del Ecuador (BCE). Esto, debido a que su nivel actual, que ha estado fluctuando entre los 3.500 millones y 4.500 millones de dólares, solo alcanzan para cubrir el encaje bancario del Sistema Financiero.

“Utilizar esos recursos podría provocar hasta un pánico financiero entre los depositantes, ante el riesgo de que los bancos no tengan la suficiente liquidez para afrontar un retiro masivo de depósitos”, comentó Alfredo Mancero.

El ejemplo diametralmente contrario al ecuatoriano es el chileno. El Gobierno de ese país pudo afrontar, sin ‘shocks’ adicionales al bolsillo de sus ciudadanos, la reconstrucción y los gastos relacionados con eventos como el gran terremoto de 2010. El Fondo de ahorro alimentado por los excedentes del precio del cobre, en una década, llegó a acumular más de 140.000 millones de dólares.

Fuente: lahora.com.ec