Los aviones de la base de Guam patrullarán el mar de la China Meridional y la península de Corea. En el primer caso, esta actividad militar de EE.UU. está destinada a mostrar a los chinos que tienen la intención de garantizar la libertad de vuelo y la navegación en aguas internacionales y el espacio aéreo, a pesar de las reivindicaciones territoriales de Pekín en la región.

En el segundo caso, Washington envía un mensaje claro a las autoridades de Corea del Norte de que tienen la intención de defender a sus aliados en la región: Corea del Sur y Japón. La transferencia de los cazas B-1B Lancer, se lleva a cabo en el contexto de las últimas pruebas de misiles de Pionyang que Washington ha condenado enérgicamente una vez más.