Por Rasoul Goudarzi

El 15 de julio de 2015, Teherán y las seis potencias mundiales alcanzaron un acuerdo internacional sobre el programa nuclear iraní, que incluía la limitación de las actividades del país en este campo, y el cese de las sanciones en su contra.

No obstante, mediante un acto unilateral, el Congreso estadounidense renovó la polémica Ley de Sanciones a Irán (ISA, por sus siglas en inglés), lo que significa la prolongación de las sanciones contra el país durante 10 años más, bajo el argumento que esta ley no viola el acuerdo nuclear.

Cabe recordar que la legislación, conocida como “Iran Sanction Act” y aprobado por primera vez en 1996, estipula presiones sobre el sector petrolífero de Irán. En su Sección 5, Numeral “a”, esta prevé sanciones económicas contra personas naturales o jurídicas que inviertan en la producción petrolera o petroquímica de Irán. Esta situación contradice, de forma evidente, el artículo 26 del acuerdo nuclear logrado con el grupo 5+1, el 14 de julio de 2015. Es decir, tanto la Unión Europea como Estados Unidos se comprometieron a no aprobar ni implementar nuevas sanciones contra Irán. Además, el artículo 29 prohíbe, tanto a la Unión Europea como a los Estados

Unidos, la introducción de leyes u órdenes ejecutivas que afecten la normalización de relaciones comerciales con Irán.

A estos elementos se debe añadir que la aplicación de la ley ISA por parte de los EEUU se hizo bajo el pretexto de que Teherán estaba impulsando actividades peligrosas nucleares, que podrían conllevar, supuestamente, a la obtención de armas nucleares. Entonces, ahora que Teherán, en base al acuerdo nuclear, ha limitado sus actividades en este campo y que, según la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA) y los propios miembros del Grupo 5+1 (EEUU, Reino Unido, Francia, Rusia y China, más Alemania), está respetando el acuerdo, la aprobación de tales leyes resulta contraproducente y su aplicación se interpreta como una violación al pacto.

Futuro del acuerdo

Las autoridades de Irán consideran que la medida es una violación flagrante del acuerdo nuclear cuyo resultado influye de forma negativa en su economía. En este contexto, el Líder del país, el ayatolá Seyed Ali Jamenei, manifestó: «En las conversaciones (nucleares) se discutió mucho sobre las sanciones, pero ahora plantean la cuestión de extender el embargo en el Congreso de EE.UU., y afirman que no se trata de [la aprobación de] sanciones, sino de su renovación»; asimismo añadió: “no existe ninguna diferencia entre la imposición de sanciones y la prórroga del estos embargos, luego de que venza su vigencia, este último también constituye [un ejemplo de la imposición de] sanciones y la violación de los compromisos anteriores de la contraparte”