El nuevo Gobierno de EE.UU. se enmudece mientras el mundo alza la voz contra el expansionismo israelí y la inminente suma de otras 2500 viviendas ilegales.

“Habrá un encuentro con el primer ministro (israelí, Benyamin) Netanyahu y se seguirá discutiendo esto”, así se limitó el martes a reaccionar el portavoz de la Presidencia estadounidense, Sean Spicer, sobre la aprobación israelí de construir 2500 viviendas ilegales en la ocupada Cisjordania.

Seguidamente, destacó el futuro de los lazos Washington-Tel Aviv y consideró que el régimen de Israel sigue siendo un enorme aliado de EE.UU. y el presidente Donald Trump quiere estar más cerca de Israel.

Esta reacción estadounidense tiene lugar mientras diferentes países y organizaciones internacionales han condenado fuertemente el “provocativo” plan expansionista israelí en los territorios palestinos.