El Gobierno arropa a Santos. Opositores recomiendan su renuncia. El presidente reclama una investigación a fondo.

El dinero de la constructora brasileña Odebrecht, involucrada en una trama de corrupción en tres continentes, agita la política de Colombia, con acusaciones de financiamiento de las elecciones presidenciales de 2014, entre ellas la reelección del mandatario Juan Manuel Santos.

La Fiscalía anunció el martes que investigaba el supuesto ingreso de un millón de dólares a la campaña de Santos que provenía de un soborno de la firma brasileña al exsenador Otto Bula, detenido desde mediados de enero, señalado de facilitar a la constructora la adjudicación de una obra pública.

El fiscal general, Néstor Humberto Martínez, afirmo ayer que la apertura de las pesquisas se basó en la declaración juramentada de Bula, quien dijo haber entregado el dinero a través de un intermediario al gerente de la campaña. «Santos Presidente – 2014», Roberto Prieto. «La existencia de una prueba física de la entrega del dinero no la tiene la Fiscalía», dijo Martínez.

El fiscal aseguró que el testimonio de Bula «no vincula para nada al señor presidente», pero envió copia del caso al Consejo Nacional Electoral (CNE), máxima autoridad del país en la materia y encargado de indagar irregularidades en las campañas.

El CNE inició las investigaciones administrativas, que incluyen dos líneas de indagación: por omisión en el reporte final del gasto de la campaña y epor el incumplimiento de la prohibición a que algún gobierno, persona o empresa extranjera aporte dinero para la contienda política local.

Santos pidió al CNE en un mensaje en Twitter investigar «a fondo lo más rápido posible» los señalamientos. El mandatario dijo esperar «que salga a la luz pública toda la verdad en caso Odebrecht», compañía acusada por la justicia de Estados Unidos de sobornos en Colombia por más de 11 millones de dólares entre 2009 y 2014.

La Fiscalía asevera que Bula fue contratado por Odebrecht, con una «comisión de éxito» de 4,6 millones de dólares, para favorecer una adición del contrato de un trayecto vial que une el centro del país con el Caribe, cuya ejecución se inició durante el mandato de Álvaro Uribe (2002 – 2010), férreo opositor de Santos, a pesar de que antes fuera su Ministro de Defensa.

El anuncio del ente acusador provocó que algunos sectores de la oposición pidieran incluso la renuncia del jefe de estado, cuyos indices de popularidad rondan el 20 por ciento.

El presidente recibió el respaldo de su gabinete, que en un comunicado cuestionó la credibilidad de las denuncias de Bula, calificándole «de dudosa reputación». Mientras que el expresidente Andrés Pastrana dijo ayer que el presidente Santos debe analizar «la posibilidad de renunciar» en caso de que se comprueben las denuncias.

El secretario de Transparencia de la Presidencia, Camilo Enciso, declaró que el testimonio de Bula responde a una «estrategia» del uriibismo para «defenderse atacando con mentiras», tras la vinculación de funcionarios de Uribe con actos de corrupción de Odebrecht.

Odebrecht tuvo tres convenios con el Estado colombiano, dos durante el mandato de Santos y uno en el de Uribe, informo en diciembre pasado el Gobierno.

Hasta el momento, dos personas han sido capturadas por sobornos pagados por Odebrecht: Bula y el exviceministro de Transporte de Uribe, Gabriel García, quien se declaro culpable de haber recibido $6,5 millones.

Fuente: El Expreso