Los ocho candidatos estuvieron en el ‘diálogo’ convocado en Quito. La línea del discurso no cambió; sí algunas estrategias respecto al primer debate organizado en Guayaquil.

No hubo mayores revelaciones. Los ocho candidatos a la presidencia de la República ratificaron la noche de ayer las propuestas que han venido impulsando desde el 3 de enero, cuando inició la campaña electoral.

El espacio fue el ‘Diálogo presidencial’ que organizó el grupo El Comercio y que se desarrolló en el sur de Quito. Tres fueron los temas macro que se trataron en este espacio: 1) institucionalidad y política, 2) desarrollo social y 3) economía.

Cada postulante contó con un minuto y treinta segundos para exponer sus ideas y hubo una segunda ronda, con igual tiempo, para profundizar.

En el primer punto, todos los candidatos, incluyendo a Lenín Moreno, coincidieron en que es necesario independizar los poderes del Estado y hacer reformas a la actual estructura institucional.

Los mecanismos para lograrlo son los diversos. Guillermo Lasso, del movimiento CREO, ratificó su intención de eliminar el Consejo de Participación Ciudadana (al que considera responsable de la situación actual), desaparecer la Ley de Comunicación y el decreto 16 y sus modificaciones.

Abdalá Bucaram, de Fuerza Ecuador, y la socialcristiana Cynthia Viteri proponen llamar a una consulta popular para garantizar la independencia de la justicia y terminar con el hiperpresidencialismo que, a sus ojos, impera en el país.

Más radical en este tema fue el representante de Unión Ecuatoriana, Washington Pesántez, que ve como única salida la convocatoria a una Asamblea Constituyente para que reemplace la actual Constitución.

Moreno, por su parte, propuso una mayor independencia de las instituciones del Estado, sin que eso signifique que “regresen las broncas del pasado” entre los organismos estatales.

En el tema desarrollo social, el discurso de los candidatos se centró en el acceso de los bachilleres a la educación superior. Iván Espinel, de Fuerza Compromiso Social, se comprometió a eliminar el examen de acceso a las universidades, porque considera que ha sido excluyente con miles de jóvenes.

Lasso fue más allá y habló de eliminar la Secretaría Nacional de Educación Superior, Ciencia y Tecnología (Senescyt) y usar el dinero que financia a esta entidad para incrementar el cupo de las becas para estudios en el exterior.

El bono de desarrollo humano también se tocó en este punto. El candidato del Partido Sociedad Patriótica, Patricio Zuquilanda, se comprometió a restituir esta ayuda estatal para miles de personas que, según él, han sido relegadas en los últimos años.

Las pausas entre un tema y otro fueron aprovechadas por los asesores para, por medio de señas y gestos, tratar de dar algunas luces a los presidenciables, que permanecieron sentados las dos horas que duró el diálogo.

El tema económico era uno de los más esperados. Sin embargo, se repitieron las propuestas ya conocidas y no se profundizó en los mecanismos que se usarán para ejecutarlas.

La generación de plazas de empleo fue el punto central para la mayoría. Incluso, Moreno dijo no explicarse cómo en un país que lo tiene todo, aún hay personas que no pueden acceder a una plaza de trabajo.

Viteri ensayó una explicación: “En estos diez años ahogaron al sector privado, lo acorralaron, le pusieron contra la pared, elevaron las salvaguardias. Por eso la gente perdió su empleo y millones de familias perdieron sus cosas”.

La diferencia la impuso el exfiscal Pesántez, quien aseguró que, más que puestos de trabajo, lo que hay que generar es emprendimientos, ya que en el caso de los campesinos de la Costa y la Sierra no salen a buscar trabajo porque tienen sus propias tierras y de lo que carecen es de impulso.

El tema de la corrupción fue tocado de forma muy superficial, aunque causó reacciones. Espinel y Bucaram hicieron algunas alusiones a los casos Odebrecht y Petroecuador, que afectan en los últimos días al Gobierno.

“Vamos a implementar la ley bisturí para cortar las manos a los corruptos que se llevan el dinero de los ecuatorianos. Cárcel de hasta 40 años para personas encontradas culpables de peculado”, dijo el líder de Fuerza Compromiso Social.

Las alusiones fueron asumidas por el candidato oficial. “No voy a contestar las injurias y las mentiras. No me llegan ni le llegan a PAIS, mas cuando aquí está representado, con honrosas excepciones, lo peor de la historia del país”, fue la defensa de Moreno.

Al final, siete de los ocho candidatos calificaron como positivo este encuentro. En un área que se adecuó para dar breves declaraciones reconocieron, sin embargo, que el tiempo no fue suficiente para abordar los temas con profundidad.

 

Las barras se ubicaron en puntos distantes

El movimiento en el sector de San Bartolo, en el sur de Quito, en donde se ubican las oficinas del grupo El Comercio, empezó desde el mediodía de ayer con los primeros preparativos de seguridad.

Desde las 15:00 de este domingo, en las calles aledañas al medio de comunicación se restringió el paso de vehículos particulares. Solo el transporte público ocupó los carriles exclusivos. A esa hora, los partidarios de las diferentes organizaciones políticas empezaron a llegar hasta los exteriores del diario.

La policía destinó espacios específicos para cada agrupación, para así evitar posibles enfrentamientos. Sin embargo, partidarios del movimiento CREO y de Alianza PAIS se encontraron temprano en la avenida Pedro Vicente Maldonado y tuvieron un altercado verbal.

“Presos corruptos, presos” y “Abajo los banqueros ladrones” fueron las frases que intercambiaron los simpatizantes, antes que efectivos de la policía intervinieran y explicaran que cada agrupación tenía un sitio asignado.

De ahí en más, con banderas, música y barras los seguidores trataban de dar fuerza a los aspirantes a la presidencia, que empezaron a llegar al sitio del diálogo pasadas las 18:00, acompañados de sus esposas y principales asesores.

A los partidos nacionales se unieron varias organizaciones políticas locales para mostrar su apoyo a alguna de las opciones.

Ya en el interior del medio de comunicación, agentes uniformados y de civil controlaban la seguridad de los candidatos y de los asistentes al evento.

Los periodistas no tuvieron acceso al área donde se desarrolló el debate. Fueron ubicados a unos diez metros del lugar, en una zona de prensa en la que se instalaron pantallas por las cuales se siguió este diálogo.

Fuente: El Expreso