A través del Decreto Ejecutivo 1060, el presidente Rafael Correa autorizó el desarrollo, construcción y mantenimiento de las instalaciones del puerto de aguas profundas de Posorja (Guayas).

El documento, emitido el miércoles pasado, además autoriza la operación del servicio público, el dragado, construcción y mantenimiento de un canal de navegación de acceso hasta Posorja, así como de las carreteras que unen a Playas con Posorja, vía El Morro.

De esta forma, según expertos en temas portuarios consultados por este Diario, se crea un marco de acción que ratifica los compromisos adquiridos con la empresa dubaití DP World (DPW), interesada en construir y operar esta terminal, y que ya entregó días atrás una propuesta formal a la Autoridad Portuaria de Guayaquil (APG).

La Constitución señala que los sectores estratégicos no pueden delegarse al sector privado, salvo excepciones.

El Código Monetario y Financiero dispone que esta “excepcionalidad” se definirá a través de un decreto.

Algunas peticiones que DPW realizó a la APG generaron rechazo en gremios relacionados con la actividad portuaria.

Entre los pedidos constaba no dragar el canal entre Posorja y el puerto de Guayaquil a una profundidad mayor de 9,75 m de CD; además, no desarrollar ninguna capacidad de manejo de contenedores en un radio de línea recta de 200 kilómetros de Posorja, ni tomar medidas arancelarias o derechos de concesión que generen un impacto adverso a DPW.

Pese a las observaciones, que incluyó una denuncia de Contecon, administradora del puerto de Guayaquil, en contra de DPW ante la Superintendencia de Control del Poder de Mercado (SPCM), el presidente Correa estimó el sábado pasado que el contrato con la empresa árabe estaba cerrado. “Solo faltan formalidades”, indicó.

Para Arnulfo Avellán, presidente de la empresa de practicaje Ecuadorian Pilot Services, el decreto crea el marco legal de excepcionalidad para permitir una futura concesión a DPW. Aseguró que, para su gremio, que acoge a los encargados de pilotar los barcos desde la boya de mar hasta los puertos en Guayaquil, la construcción del puerto es beneficioso, pues se podrán recibir barcos de mucho mayor calado.

“Creemos que va a entrar un mayor flujo de carga a los puertos de Guayaquil, porque a Posorja solo entrarán los barcos de mayor calado y tendrán capacidad para 2 o 3 máximo”, dijo.

Otro gremio que considera la autorización como positiva es la Cámara de Comercio de Guayaquil, a través de su titular, Pablo Arosemena.

“Bienvenida sea la inversión extranjera, necesitamos un puerto de aguas profundas que pueda recibir naves con calado superior al existente actualmente, la clave es la competencia”, indicó el dirigente. Pero aclaró que el proyecto será positivo siempre que se respeten las concesiones actuales.

Mientras, se conoció que DPW prepara un pronunciamiento respecto del decreto para la próxima semana.

Fuente: EL UNIVERSO