PORTOVIEJO

La mesa de seguridad del Comité de Operaciones Estratégicas (COE) de Manabí determinó ayer, para evitar desmanes durante el partido que este domingo jugarán Delfín y Barcelona, no permitir el ingreso a esta provincia de autobuses de barras bravas. Así lo oficializó Xavier Santos, gobernador de Manabí, al anunciar los planes preventivos para el choque de la tercera fecha del torneo en el estadio Reales Tamarindos.

Para el duelo entre cetáceos –serán locales en el escenario portovejense porque el Jocay no está habilitado para recibir la cantidad de público prevista para este compromiso– y canarios serán destinados 615 efectivos policiales, de diversas unidades, para controlar el orden en el inmueble manabita.

Las medidas, según Santos, se coordinaron con el gobernador del Guayas (Luis Monge) y la decisión fue informada a la Presidencia de la República. Las advertencias van con todos los que asistan, enfatizó.

“Si una persona pretende generar problemas en el estadio, actuaremos con todo el rigor de la ley. Le pedí al fiscal provincial que acuda para actuar inmediatamente apenas haya una gresca”, declaró Santos.

El gobernador de Manabí informó, además, que los controles también se harán en lo que respecta a la venta de boletos. Santos dijo que el aforo del Reales Tamarindos es de 18.000 aficionados, pero que solo se pondrán a la venta 12.000 boletos y que en caso de existir la sospecha de reventa habría la posibilidad de suspensión del encuentro. Añadió que esa decisión ya fue comunicada a los directivos de la Ecuafútbol.

“Apenas consideremos que hay una situación que pueda ir contra el espectáculo, de la fiesta del fútbol, cancelaremos el partido. Debemos tener el control y no permitiremos que se nos escape de las manos”, indicó el gobernador Santos.

Fuente: El Universo