Entre muchos comerciantes de Quito existe el rumor de un posible incremento del precio del cilindro (bombona) de gas. A Rosalía Morales, quien vende empanadas de viento con morocho en el sector de Llano Chico (norte), esto le preocupa y aclara que no está en la capacidad de pagar 3,50 dólares, pues implicaría subir de precios sus productos.

Este rumor se debe a que los distribuidores de gas están obligados a facturar y que para emitir dicho documento, los comerciantes deben entregar sus datos personales y tener un correo electrónico.

Ayer, los distribuidores acudieron a la Agencia de Regulación y Control Hidrocarburífico (ARCH) para que se les explique la gravación del IVA, tanto para los cilindros que tienen en bodega como a los que salen a entregar a domicilio, y que tiene un costo de 3,50.

José Franco, director de control técnico de combustible de la ARCH, aclaró que es una política del Gobierno mantener el precio del gas subsidiado en $1,60 y que el tema de la facturación es una resolución de la entidad rectora, que se la tiene que cumplir como lo hacen todo tipo de negocios, pero que el precio del cilindro de gas no subirá.

Danny Gaybor, abogado de los distribuidores, informó que la preocupación tanto de la ciudadanía como de ellos es a partir de que a los comerciantes se les obliga a facturar electrónicamente por cilindro vendido, según la Resolución 431 del Servicio de Rentas Interna (SRI).

Dijo, además, que por el momento se ha llegado a un acuerdo con el SRI y que se hará un análisis de gastos y costos de la distribución del combustible, que se revisará el valor del transporte que, según los afectados, “se estaría cobrando de forma ilegal por parte de los centros de acopio”.

Se acordó también que se empezará con la facturación electrónica una vez que SRI se encargue de capacitar a los distribuidores. (PSD)

Fuente: lahora.com.ec