El expresidente cubano llega a su aniversario 90. La nación caribeña y países de los 5 continentes lo festejan.

Cuba está de fiesta. Fidel Castro, el líder revolucionario de todos los tiempos, cumple hoy 90 años.  Desde inicios del año en la isla se festeja el aniversario del Comandante. Se le compuso una sinfonía, una página web, se inauguraron lugares de interés histórico, exposiciones fotográficas, documentales, conciertos e incluso se hizo una peregrinación en bicicleta hasta su pueblo natal, Birán, en la provincia oriental de Holguín.   “Fidel entre nosotros”, es el lema que puede ver en carteles por las calles de Cuba. Un festejo que se replica en países de los 5 continentes. En el Ecuador se realizan varias actividades culturales para  rendirle  homenaje.

Retirado hace 10 años del poder, Fidel es paradójicamente la imagen de la Cuba rebelde que atrae al turismo, aunque en la isla no se erige ninguna estatua suya y no hay calles con su nombre, ya que fue una de sus primeras prohibiciones apenas triunfó la revolución. Fidel también fue por décadas el azote del “imperialismo yanqui”. Se convirtió desde los preámbulos de la Revolución que triunfó el 1 de enero de 1959, en un hueso duro para Estados Unidos y la principal amenaza a sus intereses en América Latina, donde el líder cubano apoyó movimientos de izquierda y a otros grupos en las trincheras de la Guerra Fría. Incluso de antes de 1959, durante el levantamiento en Sierra Maestra, datan los primeros intentos de la Agencia de Inteligencia de Estados Unidos (CIA) por acabar con su vida. Un listado que incluye al menos 638 complots homicidas, muchos desmantelados, entre los años 1958 y 2000. Entonces, el Comandante se convirtió en ese líder inmortal que esquivaba habanos explosivos, batidos envenenados o una “mata hari” enamorada, que desistió de asesinarlo. Uno de sus mayores enemigos fue el anticastrista acérrimo, exagente de la CIA, Luis Posada Carriles, quien atentó con la vida del Comandante en varias ocasiones, además de participar en la explosión de una bomba en el hotel Copacabana de La Habana en 1997, que mató a un turista italiano; o en la voladura de un avión de Cubana de Aviación en 1976, en el que murieron 73 personas. Pero nada pudo acabar con el líder revolucionario. No obstante, Fidel soltó por sorpresa las riendas del país hace una década, cuando anunció que se jubilaba por una afección intestinal que afectaba su salud. Y cedió la Jefatura de Estado a su hermano Raúl, quien dirige un país que implementa una modesta apertura a la iniciativa privada, políticas de descentralización y el acercamiento a su archienemigo, Estados Unidos, con la mediación del papa Francisco. Y aunque muchos aspectos económicos y sociales no cambiaron, la Cuba de hoy es bastante diferente a la que el Comandate lideró por 47 años. La última vez que se le vio fue durante la clausura del congreso del Partido Comunista, el pasado 19 abril. Encanecido, encorvado, pero lúcido, el líder exhortó a sus compatriotas a continuar con las ideas que llevaron a la fundación del PCC y fueron el eje de su lucha de décadas por un modelo socialista.  Además, hizo una intervención que casi sonó a despedida. “Tal vez sea una de las últimas veces que hable en esta sala”, dijo. Poco antes había hecho una de sus reflexiones más notorias, durante la visita del presidente de Estados Unidos, Barack Obama, a La Habana. Fidel Castro no ocultó su malestar. “No necesitamos que el imperio nos regale nada”, escribió en el diario oficial Granma. En los últimos años el deterioro del estado de salud de Fidel se ha convertido con frecuencia en una cadena de rumores  en el extranjero, ninguno confirmado, que suelen ser acallados con sus cada vez más escasas apariciones públicas, generalmente en fotos, o publicando algún artículo en la prensa oficial de la isla. Pero todo parece indicar que hay Fidel Castro para rato, ya que el cumpleaños del nonagenario político es motivo de celebración en el mundo, excepto en Miami, el hogar de cientos de miles de exiliados cubanos que abandonaron su país de origen huyendo del comunismo. (I) Datos biográficos Fecha de nacimiento: 13 de agosto de 1926. Lugar de nacimiento: Birán, Cuba. Nombre completo: Fidel Alejandro Castro Ruz. Padre: Ángel Castro, un acaudalado terrateniente español. Madre: Lina Ruz, una cocinera y sirvienta de la primera esposa de Ángel Castro. Matrimonio: Mirta Díaz–Balart (12 de octubre, 1948–1955, divorciado) Hijos: con Natalia Revuelta: Alina Fernández Revuelta, 1956; con una amante desconocida: Jorge Ángel Castro, década de 1950; con su amante Dalia Soto del Valle: Antonio, Alejandro, Ángel, Alexis, Álex; con Mirta Castro: Fidelito, 1949. Educación: Colegio Dolores en Santiago de Cuba, 1942; Colegio Belén en La Habana, 1945; Universidad de La Habana, doctorado en 1950. Logros: Encabezó la revolución que derrocó al dictador Fulgencio Batista el 1 de enero de  1959. Se enfrentó a Estados Unidos y construyó un modelo socialista que marcó la historia del siglo XX en América Latina y en países en desarrollo de otros continentes.