La recordación de los 22 años de la guerra provocan tristeza en los reservistas. Lucharon por el país, pero no tienen pensión.

Un botón, la insignia de la generación de la victoria, fue colocada ayer en la solapa de 26 excombatientes de la Guerra del Cenepa, reservistas, en un acto castrense al pie del monumento en su honor, en el norte de Guayaquil.

Antonio Rizzo, Jorge Muñoz, Enrique Barzola, Eloy Bone, Daniel Changuay, René Mendoza, Avelino Rivadeneira y Carlos Calva fueron parte de ese grupo que, impecablemente vestidos con trajes oscuros, tenían el pecho henchido de orgullo patrio, pero también de tristeza, porque creen que el Estado les dio la espalda tras una guerra que les dejó secuelas.

El Ejército conmemora cada año la gesta heroica que obligó a Perú a sentarse en la mesa de conversaciones y, tres años después, a firmar un acuerdo de paz que cerró definitivamente la frontera entre ambos países.

Pero los reservistas (1.826 hombres que lucharon por el país y que no pertenecían entonces a las Fuerzas Armadas), sienten que el Estado sigue sin brindarles atención a sus necesidades. No tienen pensión y sienten que, a pesar de su lucha, no han logrado conseguir un beneficio real que les permita mejorar sus vidas.

Cuando estalló el conflicto, ellos eran parte de una reserva altamente entrenada que batalló en la Cordillera del Cóndor. Sus nombres constan en los partes de guerra, pero después ni siquiera tuvieron acceso a los hospitales para curar las secuelas de la guerra, librada en la espesura de la selva, en la Cordillera del Cóndor. En ese caso está Carlos Calva, que a pesar de la discapacidad que le dejó la guerra, no recibe nada.

Después de años de demandar atención e insistir en ser reconocidos como excombatientes, los 1.826 reservistas fueron incluidos en la ley reformatoria a la Ley de Héroes y Heroínas, publicada el 5 de octubre de 2012.

El sargento Javier Vargas, presidente de la Asociación de excombatientes del Cenepa, asegura que aquello no cambió en nada la realidad de los excombatientes, que viven en un mundo de pobreza, desatención y enfermedades. Tito Onofre sufrió hace meses una trombosis y perdió el habla. Otros, como Manuel Olvera, Wilson Mendoza y Martín Salvador Gálvez, ya murieron.

En Quito hubo varios homenajes

n En la capital hubo tres ceremonias por los 22 años de la victoria del Cenepa: una misa en la iglesia La Dolorosa, ofrendas florales en el monumento a Tiwintza y una ceremonia militar en el Colegio Militar Eloy Alfaro.

En el Templete de los Héroes se depositó un cofre con los restos de los destacamentos del Cenepa. Asistió un héroe de la guerra de 1941 y los familiares de los héroes de los combates de 1981 y de los 33 fallecidos en 1995. Ellos recibieron placas y reconocimientos. El exministro de Defensa José Gallardo, crítico del Gobierno, fue uno de ellos.

Fuente: El Expreso

 

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