Redacción GUAYAQUIL

Caminar por Guayaquil y encontrarse con cadáveres en las esquinas o en la puerta de alguna casa, se torna algo cotidiano en estas últimas horas y días. En un principio, los rumores parecían solo eso, pero conforme avanzan los días, se convirtieron en una realidad que no puede quedar oculta.

Las primeras fotos publicadas en redes sociales por familiares de fallecidos en el hospital Abel Gilbert Pontón, daban cuenta de esa realidad que al final fue reconocida por el viceministro de Salud, Ernesto Carrasco. “Son fotos reales”, dijo y días después el Régimen informó que había despedido al personal de esa casa de salud por haber posado junto a los cuerpos envueltos en fundas plásticas.

Es una realidad que sigue y no parece que va a parar. La mañana de ayer, dos cuerpos, aparentemente de indigentes, amanecieron en veredas distintas de Guayaquil, el uno en las calles Boyacá y Quisquís y el otro en Letamendi y Chile, frente a un comisariato. El primero quedó junto a un tacho de basura y el otro al pie de una iglesia evangélica, donde se acostumbra a ayudar a los indigentes. Ambos cuerpos fueron llevados a la morgue para los exámenes y saber si perecieron por Covid-19.

Una realidad evidente

Los ejemplos abundan. El cuerpo del padre de Damarys Román llevaba ayer dos días  de fallecido en su vivienda, en la cooperativa Juan Montalvo. Un caso similar reportó Lastenia Zamora, con el cuerpo de Mauro Humberto Pino, quien murió el viernes y ayer empezaba a descomponerse, en la 20 y Ayacucho.

Cada una de estas personas debió pedir ayuda a los medios de comunicación para lograr el retiro de los cadáveres. Otro ejemplo claro fue el deceso del periodista de Radio Universal Olmedo Méndez, quien falleció en su casa y permaneció casi 48 horas hasta ser retirado.

Otto Sonennholzner, vicepresidente de la República, en una aparición virtual de ayer, hizo anuncios, pero al mismo tiempo, recomendó a la gente tomar precauciones “porque el riesgo de contagios es cada vez más alto”.

Esto, mientras se nombró a una comisión para que se encargue del protocolo de los cadáveres, en coordinación con personal de Medicina Legal y el Ministerio de Salud. Aquí trabajan Jorge Wated, gerente de BanEcuador y Javier Bedrán, de la Comisión de Tránsito del Ecuador (CTE).

Los cuerpos, una vez pasados los filtros legales, van a cremación en tres lugares: en el cementerio Jardines de Esperanza, en el norte; Parque de la Paz, en la vía a La Aurora; y en la Junta de Beneficencia de Guayaquil.

Desobediencia

Pese al toque de queda, la desobediencia sigue, especialmente, en sectores periféricos de Guayaquil. En estos barrios puede más una partida de naipes, jugar el indorfútbol, bañase en piscinas inflables y salir corriendo cuando la presencia policial se impone.

Por esto, la Fiscalía del Guayas ya ha procesado a 352 personas por infringir la medida de prevención al coronavirus. (DAB)

Mercados

Durante la mañana de ayer, fuera del toque de queda, los comisariatos se abarrotan, igual que los mercados de la red municipal. En los primeros se permite una persona por familia cubierta su boca con mascarillas y sus manos con guantes. La misma medida rige en los mercados denominados populares.

La otra cara de Guayaquil es la transportación urbana. Según Luis Serrano, médico general y especialista en patologías catastróficas, el Municipio debió imponer desde un principio el uso de mascarillas y guantes a los usuarios.

Hoy aplicamos esa norma, pero debió hacerse mucho antes, así como debía hacer el Gobierno con los aeropuertos, mucho antes de la aparición de la paciente cero”, explicó el galeno.

Finalmente, Alberto Santos, médico del centro de salud de Santa Lucía, en la Guayas, denunció el abandono de ese sanatorio que está sin médicos y personal de enfermera. Él, junto a Xavier Avilés, dijo que existen varios enfermos de Covid-19, sin asistencia especializada.

LA CIFRA

1.377 casos confirmados había en Guayas hasta ayer.

LA CIFRA

963 casos se concentraban solo en Guayaquil.

Fuente; lahora.com.ec