Un informe secreto del Departamento de Estado de Estados Unidos apunta a que la decisión de la administración Trump de desactivar los servicios de la Embajada de ese país en La Habana, ante los supuestos «ataques sónicos» realizados contra sus diplomáticos, fue una «respuesta» política plagada de mala gestión, falta de coordinación e incumplimiento de procedimientos.

El documento, desclasificado a petición del Archivo de Seguridad Nacional de EE. UU., pone en evidencia que el exmandatario tomó la medida sin tener prueba alguna de que Cuba estuviera detrás de los misteriosos problemas de salud que afectaron a sus funcionarios.

Al respecto, la subdirectora general de la Dirección de Estados Unidos del Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba, Johana Tablada, escribió en Twitter: «Tras cuatro años de acusaciones, el Gobierno de Estados Unidos no ha podido demostrar que algo ocurrió en Cuba, mucho menos que los ataques hayan tenido lugar». 

Fuente: granma.cu