El régimen de Israel ha publicado un mapa de la Ciudad Vieja de Al-Quds (Jerusalén), en el que borra los importantes sitios sagrados musulmanes y cristianos.

Según reportó el domingo la cadena catarí de noticias Al-Jazeera, el mapa emitido por el ministro de turismo del régimen de Tel Aviv no ha marcado las 14 hectáreas que abarcan la Mezquita Al-Aqsa, el tercer sitio más sagrado en la jerarquía del Islam.

Además, se ha referido a la Explanada de las Mezquitas, donde se emplazan la Cúpula de la Roca y la Cúpula Dorada, como “Monte del Templo”, el nombre que los israelíes usan para el lugar.

La nación palestina defenderá Al-Quds y las santidades. Al-Aqsa marca nuestra línea roja y no vamos a permitir (a los israelíes) que la dañen”, afirmó el presidente palestino, Mahmud Abás.
Por otro lado, se ha borrado la Iglesia católica de Santa Ana, ubicada cerca de la Puerta de los Leones, asimismo las iglesias de la Flagelación y de la Condena, mientras la Iglesia del Redentor, la segunda iglesia protestante en Al-Quds, es mostrada con un nombre pequeño y muy difícil de encontrar.

El mapa “subraya sitios que son controvertidos, como los asentamientos en el Este de Jerusalén, y creo que esto lo hace de manera política y unilateral”, denunció un residente de la ciudadela, Aziz Abu Sarah.

El domingo, el presidente de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), Mahmud Abás, subrayó la Mezquita Al-Aqsa como “la línea roja” de los palestinos, advirtiendo que su pueblo no se quedará con las manos cruzadas ante las irrupciones de los colonos israelíes en el mismo.

“La nación palestina defenderá Al-Quds y las santidades. Al-Aqsa marca nuestra línea roja y no vamos a permitir (a los israelíes) que la dañen”, afirmó el mandatario palestino durante una reunión con los guardias de la Explanada.

El Ministerio de Asuntos Exteriores de Palestina alertó en la misma jornada del domingo de que los israelíes han intensificado sus irrupciones a la Mezquita Al-Aqsa durante el mes de ayuno musulmán de Ramadán.

Más de medio millón de israelíes viven en más de 120 asentamientos ilegales construidos desde la ocupación de los territorios palestinos de Cisjordania y Al-Quds en 1967.