Los desechos recolectados en el sistema superan la media de la temporada. Es una causa de inundaciones cuando llueve.

La basura acumulada en el sistema de alcantarillado pluvial de varios sectores de Guayaquil tiene un volumen creciente y es una de las razones principales para que se produzcan las inundaciones de vías, como consecuencia de las precipitaciones de la época de invierno. Este año, la cantidad de desechos apunta a superar los promedios anteriores.

Así lo indican las cifras de la concesionaria Interagua, que, con el plan invernal, realiza los trabajos de limpieza de los sistemas de drenaje pluvial en canales, conductos, alcantarillas, canaletas, sumideros y cámaras en las zonas norte, centro, oeste y sur de la ciudad.

Cada año, de octubre a diciembre, se lleva a cabo un proceso de limpieza preinvernal; mientras que el invernal se realiza de enero a marzo.

En esos seis meses, en promedio, se recopilan hasta 100.000 toneladas de desechos.

No obstante, este año ya en lo que va de febrero se está por llegar a esa cifra, por lo que se espera que el volumen rebase esa cifra en el próximo mes.

“Habría que calcular el tamaño de llenado. Podríamos hablar de llenar alrededor de diez o doce veces, completo, hasta arriba, el estadio Monumental. Es una cantidad de basura muy importante”, indica Ilfn Florshein, gerente de comunicación.

Para Interagua, la situación es “muy preocupante”, porque en vez de reducirse, la basura en el sistema de drenaje de la ciudad sigue creciendo.

“Solamente el sábado, luego de la lluvia fuerte del viernes, sacamos un total aproximado de 15.000 toneladas de desechos de los sitios anegados. Eso nos da una imagen muy clara de lo que está pasando en Guayaquil, porque no es un tema de falta de recolección de basura, sino de falta de colaboración ciudadana”, afirma.

Se lo atribuye, principalmente, al irrespeto de horarios de recolección de basura, que se empeoran por la acción de animales como perros o gatos y de la actividad de los ‘chamberos’, que abren las fundas de basura, dejándola expuesta y que luego es arrastrada por las lluvias.

Una de las zonas de más complicación es el centro de la ciudad, por el Mercado Central.

Asimismo, hasta ayer el plan invernal trabajó en sectores del norte, en las ciudadelas Las Orquídeas, Mucho Lote 2, Villa España, Bastión Popular y la entrada del Trinipuerto, limpiando canales, alcantarillas y ramales.

Aunque en estas áreas el agua llegó hasta la cintura con la lluvia del viernes pasado, en Las Orquídeas, los moradores señalan que ellos respetan los horarios de recolección, y que, por ser una zona baja, se acumula la basura que llega de otros lugares con la lluvia.

“Viene basura, palos y se dañan muebles, pero todos caminamos a las esquinas y sacamos la basura de las alcantarillas. Aquí no hay acumulación”, indica Mayra Suárez, residente.

Así concuerda Aníbal De La Cruz, otro morador, y señala que aunque sí se respetan los horarios, también depende “de la cultura del ciudadano”.

“En cualquier sitio hay alguien que no saca a tiempo la basura, pero a veces no somos los de aquí, sino el transeúnte que pasa y bota el desecho”, asegura Mercedes Quirola, otra residente de este sector.

Una situación que se repite en la ciudad

La combinación de basura regada en las aceras y bordes de las vías, más la lluvia que la arrastra hacia los canales y ductos de drenaje pluvial, es una de las causas de las inundaciones. La gráfica corresponde al sector de las calles Capitán Nájera y la 31, en el suroeste de la ciudad.

Fuente: El Expreso