El divorcio público-privado se siente en el sector industrial. El escaso avance del tema preocupa a los candidatos.

Otra deuda. El cambio de la matriz productiva no llegó a los niveles esperados tras diez años de Revolución Ciudadana. Para el Gobierno, el país dio pasos importantes en industrialización, aunque reconoce que el camino por recorrer es largo. Para el sector privado, hay una desconexión entre las autoridades y la realidad.

Incluso los candidatos a la presidencia de la República avizoran un sector sin despunte. Durante el debate que organizó la Cámara de Comercio de Guayaquil, siete de los ocho postulantes (Lenín Moreno no asistió) coincidieron en activar a la industria nacional.

Sin importar el nombre de la iniciativa (ha pasado de cambio de matriz productiva a política industrial), sostienen los empresarios, la inversión privada requiere de ciertas características para llegar a un país. Ninguna se cumple en Ecuador, a decir de las cámaras.

Como excepción que confirma la regla, los empresarios citan a la industria minera. Ese ejemplo sirve a medias, admiten. En diez años de Gobierno hay dos contratos firmados de explotación a gran escala. El último, con la empresa canadiense Lundin Gold y un anterior con la china Ecuacorriente. Ambos comenzarán a dar frutos en la administración de un nuevo presidente.

¿Qué faltó? Los empresarios leen tres puntos que Rafael Correa olvidó en su búsqueda de crear una economía industrial con la colaboración privada. Puntos que jugaron en contra del desarrollo, aseguran.

Desconexión

1.Es la crítica número uno. Francisco Alarcón, presidente de la Cámara de Industrias de Guayaquil, considera que el Gobierno investigó, redactó y publicó un plan despegado de la realidad. Una hoja de ruta que no se comparece con las necesidades del país y del sector privado.

El empresario cita como ejemplo el deseo de implementar una industria petroquímica. Según la política industrial, presentada por el ministro Santiago León, se necesita una planta que trabaje con derivados de petróleo que produzca la anunciada (pero aún desfinanciada) Refinería del Pacífico. La inversión requerida es de 1.760 millones de dólares, con una generación de 370 empleos.

Alarcón dice que el país no tiene necesidad de esa clase de industria. Los planes, asegura, se tejieron sin conversar con el sector privado. Los resultados fueron socializados a los industriales, pero no elaborados en conjunto.

Agroindustria

2.Los sectores privados creen que la petroquímica, cuando todavía no hay dinero para la Refinería del Pacífico, carece de sentido. Los enfoques, aseguran, deben ir a la agroindustria, que es un sector con base real que tiene mayor potencial.

Según el plan gubernamental, que no fue construido con actores privados, sí hay prioridad en esa área. Con inversión empresarial y la cooperación de la academia, asegura el texto de León, puede conseguirse 2.200 millones de dólares de inversión y más de 100.000 empleos, hasta 2025. Hasta ahora, sin embargo, no se ven señales de esa inyección de capital.

Miguel Ángel Puente, presidente de la Federación de Cámaras Binacionales del Ecuador, cree que nuestro país podrá exportar alimentos con valor agregado si se industrializa a la agricultura. Ese fue uno de los temas que sugirió a los candidatos a Carondelet.

Estabilidad

3.Es la queja constante. Richard Martínez, presidente de la Cámara de Industrias y Producción, considera que no habrá inversión extranjera si antes no hay estabilidad jurídica, tributaria y menor rigidez laboral.

¿La consecuencia? El empresario recuerda que el objetivo del Plan Nacional del Buen Vivir al 2017 era alcanzar el 14,5 % del Producto Interno Bruto (PIB) como aporte de la manufactura. Al cierre de 2016 se logró un 11,9 %.

Fuente: El Expreso