Las personas más adineradas del planeta siempre han estado rodeadas de un aparente halo de misterio. A continuación, vamos a intentar a intentar arrojar algo de luz para ver quiénes son realmente.

A principios de este año, Intermon Oxfam publicaba un informe demoledor: todos nosotros vivimos en un sistema económico que funciona para favorecer al 1% de la población mundial. Es decir, el 1% más rico de la población mundial posee más riqueza que el 99% restante de las personas del planeta.

Las cifras que ofrece el informe son tan interesantes como desoladoras: en 2015, 62 personas poseían la misma riqueza que 3.600 millones de personas juntas, lo que equivale a la mitad más pobre de la humanidad. Y no hace mucho, en 2010, esta relación de desigualdad era de 388 personas contra la mitad de la población del planeta.

La desfachatez de la fortuna, en datos:

* La riqueza individual oculta en paraísos fiscales asciende a 7,6 billones de dólares, una suma mayor que el PIB del Reino Unido y Alemania juntos.

* La suma de los ingresos fiscales que pierden África, Asia y América Latina a causa de esta riqueza oculta asciende a unos 70.000 millones de dólares anuales.

* El 90% de las 200 empresas analizadas por Oxfam, entre ellas las más grandes del mundo, tienen presencia en paraísos fiscales.

* La inversión dirigida a paraísos fiscales en 2014 fue casi cuatro veces mayor que en 2001.

* Hasta el 30% de la fortuna de los africanos más ricos se encuentra en paraísos fiscales, lo que supone una pérdida fiscal estimada de 14.000 millones de dólares al año. Esta cantidad sería suficiente para salvar la vida de 4 millones de niños al año.

* La desigualdad económica también agrava las desigualdades existentes entre los grupos sociales, especialmente la desigualdad de género: de las 500 personas más ricas del mundo, 445 son hombres.

EE.UU., un paraíso fiscal puntero Asimismo, a principios de año Bloomberg tildaba a EE.UU. como «la nueva Suiza». Según la agencia, después de años arremetiendo contra otros países por ayudar a los estadounidenses ricos a esconder su dinero en lugares de baja fiscalidad, «EE.UU. se está convirtiendo en un paraíso fiscal secreto y puntero para los extranjeros ricos» al resistirse a aplicar los «nuevos estándares globales de transparencia».

«Todo el mundo, desde abogados de Londres hasta compañías fiduciarias suizas, están tomando cartas en el asunto, ayudando a los más ricos a mover sus cuentas de lugares como las Bahamas y las islas Vírgenes británicas a Nevada, Wyoming y Dakota del Sur», revela el periodista de investigación Jesse Drucker.

«Qué irónico es que EE.UU., que ha sido tan mojigato condenando a los bancos suizos, se haya convertido en la jurisdicción bancaria secreta a la orden del día», critica Peter A. Cotorceanu, abogado del bufete suizo Anaford AG.

El periodista Jacques Peretti, quien pasó medio año rodeado de la gente más rica del mundo, incluyendo personalidades como el magnate Wang Jianlin o el multimillonario Tony Fernandes, para realizar el documental ‘The super-rich and us’ (‘Los superricos y nosotros’) ha sacado su propia conclusión: el 1% más rico del mundo «se está convirtiendo en una raza aparte, biológica y psicológicamente hablando».

«Lo que comenzó como un simple clan global que tenía dinero se ha convertido en una diferencia biológica. Los ricos ahora viven en su propia biosfera paradisíaca (…) en esta biosfera, comen mejor comida, van a mejores escuelas, visten mejor ropa, toman mejores medicinas y así hasta engendrar un nuevo clan, más puro y más rico», sostiene Peretti.