Las organizaciones políticas dialogan para interpelar al segundo mandatario. Plantean la consulta popular para hacer reformas constitucionales.

La estrategia apunta a tres temas fundamentales: el juicio político al vicepresidente de la República, Jorge Glas, la consulta popular y el apoyo al primer mandatario, Lenín Moreno.

Los opositores buscan la unidad e incluso creen que algunos oficialistas podrían sumarse a ellos. No los de la facción dura del correísmo, sino aquellos que están al lado de Moreno, que todavía son una minoría frente a sus colegas de bancada.

La oposición prepara un acuerdo multipartidista para sacar al país de la crisis política, anunciaron a este Diario los representantes de las organizaciones políticas en la Asamblea Nacional.

Su idea es plantear salidas del túnel para la gobernabilidad en un momento especialmente difícil, con las denuncias de corrupción que pesan sobre el segundo mandatario.

Pero ¿quienes son los encargados para hablar con los demás?

En el Legislativo, cada organización tiene su propia cabeza, así como cada bloque. Los primeros se encargan de los diálogos internos y de los consensos.

Por ejemplo, Alianza PAIS (AP) tiene 13 coordinadores, uno por cada comisión. Pero la coordinadora más visible es Ximena Peña. Los verdeflex se reúnen antes de cada plenario por 30 y 45 minutos, si se extienden significa que no llegaron a un acuerdo. Eso ocurrió en el período parlamentario anterior, con la votación del Código del Ambiente que se suspendió por tres ocasiones. Ellos tienen ocho grupos de WHAAPS.

Otro ejemplo, el jefe de bancada de Pachakutik es Eddie Peñafiel, quien convoca a reuniones antes del plenario en su oficina.

En cambio, los encargados de hablar con los cuatro bloques que conviven en la Asamblea: PAIS, CREO, SUMA, Bloque de Integración Nacional (BLIN), son los ‘alfiles’ . Ellos tienen características especiales: habilidad política, poder, influencia y liderazgo.

Por ejemplo, el negociador de la bancada de CREO es Roberto Gómez. Él es la ‘voz’ oficial de los diálogos y compromisos con los distintos bloques. Los legisladores de esa agrupación se reúnen una o dos veces a la semana, de una hora a cuatro, para discutir los proyectos. Eso ocurrió con Ley de Paraísos Fiscales, por ejemplo. Además, conversan antes de cada sesión para analizar la coyuntura de curul a curul en el hemiciclo legislativo. O en los pasillos del plenario mientras toman café .

Fuente: Diario Expreso

Ellos, además, mantienen “relaciones bilaterales” con sus colegas de distintas organizaciones.