«Trump fue elegido para ser presidente, pero cree que fue elegido para ser Dios», exclama el expresidente brasileño, Luiz Inacio Lula da Silva, en una entrevista exclusiva a RT. ¿Cómo explica el odio generalizado contra él? ¿Quién no quiere en realidad que salga de prisión y por qué? ¿Cuál es la única forma de resolver la crisis en Perú? ¿Por qué necesitamos una nueva gobernanza mundial? Véalo en RT.

En esta nueva edición de ‘Entrevista’, el expresidente de Brasil Luiz Inácio Lula da Silva, preso desde abril del 2018 por su presunta vinculación con el caso de corrupción conocido como ‘Lava Jato’, recibe a RT en la cárcel de la ciudad de Curitiba y explica por qué rechaza recibir el beneficio de la prisión semiabierta a cambio de una multa equivalente a 1,25 millones de dólares.

«Yo no rechazo mi libertad. Si hay algo que quiero en la vida es irme a casa a vivir con mis hijos, a vivir con mi familia. No me gusta estar aquí», menciona. Sin embargo, manifiesta: «Lo que no puedo aceptar es la tesis de que estoy a la espera de una progresión porque cometí un crimen y ya cumplí un sexto de la condena. Quiero salir de aquí con mi inocencia 100 % comprobada. Quiero que aquellos que mintieron al pueblo brasileño se sometan al juicio del pueblo como me estoy sometiendo yo».

Al respecto, el dirigente del Partido de los Trabajadores (PT), quien fue inhabilitado por la Justicia para participar de las elecciones del año pasado, cuando era el candidato más popular, aclara: «Estoy desafiando a un juez que mintió en mi juicio, que era [Sergio] Moro, un procurador que mintió en la acusación, y los que dijeron mentiras en la investigación». Actualmente, el magistrado que condenó a Lula dirige el Ministerio de Justicia bajo la Administración del derechista Jair Bolsonaro.

Luiz Inácio Lula da Silva, expresidente de Brasil.
«Como no pensaron que podrían volver a lo que se hacía en el siglo XIX con los que se rebelaron en este país: ahorcar, decapitar, descuartizar… decidieron utilizar el poder judicial para transformarme en lo me que están transformando (…) Quiero defenderme, porque el culpable en este país es el que me condenó, y quiero demostrarlo».Luiz Inácio Lula da Silva, expresidente de Brasil.

Por otro lado, el político comenta que su equipo legal está «recurriendo a todas las instancias necesarias para que se lea la investigación», con el fin de «analizar las acusaciones». Al mismo tiempo, muchos juristas se preguntan si es legal que un condenado se rehuse a recibir mejores tratos en su privación de la libertad: «No sé si la jueza [Carolina Lebbos] puede forzarme a cumplir, no soy abogado. Lo único que sé es lo siguiente: estoy luchando por mi inocencia. Yo fui víctima de un juicio político». En este sentido, el condenado opina que «no hay una denuncia verídica», sino que existen «muchas mentiras y hay intereses políticos».

«Todo fue para evitar que sea presidente»

Analizando el presente del ‘Gigante de Sudamérica’, el entrevistado entiende que todo fue una maniobra para correr al PT del centro de la escena política: «Le dieron el golpe a Dilma [Rousseff] y después del golpe Lula no podría volver a ser presidente, así que fue necesario crear una confusión con Lula». Y sigue: «Como no pensaron que podrían volver a lo que se hacía en el siglo XIX con los que se rebelaron en este país: ahorcar, decapitar, descuartizar… decidieron utilizar el poder judicial para transformarme en lo me que están transformando».

Además, el entrevistado se muestra convencido de que el responsable de este presunto entramado es Moro: «Quiero defenderme, porque el culpable en este país es el que me condenó, y quiero demostrarlo«.

Luiz Inácio Lula da Silva, expresidente de Brasil.
«Se transformó una operación policial en una operación política partidista para tratar de evitar que fuera presidente de la República, que era el único propósito».Luiz Inácio Lula da Silva, expresidente de Brasil.

En cuanto a la investigación del ‘Lava Jato’, el brasileño reconoce que esa indagación «tuvo mérito en algunas cosas». De hecho, considera que «se arrestó a personas que confesaron haber robado, y todos los que robaron tienen que ser arrestados«. No obstante, sostiene que en su caso se transformó «una operación policial en una operación política partidista para tratar de evitar que fuera presidente de la República, que era el único propósito». Sobre ello, menciona algunas de las posibles irregularidades en su proceso de enjuiciamiento: «Fui juzgado en Curitiba, aunque debería haber sido juzgado en Sao Paulo. Me acusaron de cosas que no hice, estoy condenado por un departamento que no es mío».

Más allá de su ansiada libertad, para el dirigente lo más importante es que sus adversarios pidan perdón: «Después de ochenta portadas de revistas, cientos de horas en televisión, miles de portadas que dicen que Lula era corrupto, ¿cómo van a disculparse ahora con el pueblo brasileño y decir ‘lo siento’?«.

El papel de Brasil en la política mundial

En otro tramo del reportaje, Lula critica a la actual Administración de aquel país latinoamericano: «Este Gobierno hasta ahora en Brasil no ha dicho la palabra ‘producir’, la palabra ‘crecimiento’, la palabra ‘distribución de la renta’, la palabra ‘aumento de sueldo’, nada de eso existe». Asimismo, expresa que, «hasta ahora, este país se está sosteniendo por las reservas que ha creado el PT de 387.000 millones de dólares».

Sobre el rol de las potencias mundiales, se muestra «orgulloso» del papel que ocupa el presidente rusoVladímir Putin, en la «historia mundial actual»: «Significa que el mundo no puede ser tomado como rehén por la política estadounidense», acota. En contrapartida, para referirse al líder de la Casa Blanca, Donald Trump, menciona «la locura de un presidente que cree que puede invadir cualquier país» y «matar a cualquier presidente». Al respecto, afirma: «¡Es necesario que alguien detenga eso! Y Brasil puede detenerlo. Brasil tiene tamaño para eso, tiene grandeza para eso, tiene fronteras con diez países de América del Sur».

En esa línea, el entrevistado explica que «en el momento que tienes presidentes que no se respeten, que no respeten su soberanía y que sigan lamiendo las botas de los estadounidenses, como lo hizo Fernando Henrique Cardoso con Clinton y como hace Bolsonaro con Trump, el país no avanzará», e insiste: «¡Este país tiene que ser soberano!».

Fuente: actualidad.rt.com

Visitas de hoy: 0
Total de visitas: 11335