Turquía está consternada y horrorizada tras el atentado suicida perpetrado la noche del martes por supuestos yihadistas del grupo Estado Islámico, EI, en el aeropuerto internacional de Estambul, que causó al menos 41 muertos, entre ellos 13 extranjeros, y 239 heridos.
En un comunicado, la oficina de Gobernación de Estambul precisó que se han identificado hasta ahora 37 de las víctimas mortales, de las que 10 son extranjeras y tres tienen doble nacionalidad.

Según las autoridades, tres kamikazes perpetraron el ataque sobre las 18:50 del martes, en una entrada a la terminal de salidas del aeropuerto Atatürk de Estambul.

Armados con fusiles de asalto, los terroristas abrieron fuego contra la gente y el personal de seguridad en el control de la entrada a la terminal de llegada de vuelos internacionales, antes de activar los explosivos que llevaban atados a sus cuerpos.
Imágenes de las cámaras de seguridad emitidas por televisiones turcas e internacionales mostraron cómo los viajeros salieron a la carrera de la zona del control de seguridad y después se produce una detonación.

Advertencias
EE.UU., Alemania y España ya habían advertido a sus ciudadanos de la amenaza terrorista en Turquía, pues la masacre se suma a otros dos atentados suicidas en Estambul atribuidos al EI en lugares turísticos y que causaron una quincena de muertos en meses pasados.
Si bien hasta el momento nadie se ha atribuido la autoría de la masacre del martes, el primer ministro turco, Binali Yildirim, señaló ayer, cuando acudió al lugar de los hechos, que “los primeros indicios apuntan al Estado Islámico”.
El aeropuerto Atatürk, el mayor de Turquía y uno de los más transitados del mundo, fue cerrado durante cinco horas pero se reabrió ayer aunque volverá lentamente a la normalidad, pues numerosos vuelos seguían ayer cancelados o retrasados.
La comunidad internacional, desde el papa Francisco hasta la oposición siria, condenaron enérgicamente este atentado, que significa un duro golpe para el importante y ya debilitado sector turístico del país.

Estado Islámico cumple dos años de califato

Dos años después de haber proclamado un califato en los territorios bajo su control en Siria y en Irak, el grupo terrorista Estado Islámico, EI, se ve cada vez más acosado por sus enemigos en multitud de frentes.

Pero a pesar de estar a la defensiva en su propio terreno, los yihadistas disponen todavía de capacidad para cometer terribles atentados fuera del califato, ya sea en Francia, Bélgica o Turquía, donde las autoridades sitúan al EI como principal sospechoso del ataque suicida del martes contra el aeropuerto Atatürk de Estambul.

En Siria, en el último año, el EI ha visto cómo se ha reducido el espacio que domina del 50 por ciento al 30 por ciento del país, según el Observatorio Sirio de Derechos Humanos.

También en Irak, el grupo se ve acosado en su bastión de Mosul y otras zonas del norte del país, donde irrumpió el 29 de junio de 2014 y donde Abu Bakr al Bagdadi, líder de la organización, apareció el 4 de julio para presentarse como “califa”.Desde entonces, la organización ha perdido un gran número de combatientes en ataques aéreos de la aviación iraquí y de la coalición internacional.

Fuente: EL TIEMPO