Otras 250 personas resultaron heridas en el ataque más mortífero en esa ciudad árabe.
Irak rendía ayer homenaje a las más de 200 personas que murieron en un atentado en Bagdad reivindicado por el grupo Estado Islámico (EI), uno de los peores de la historia del país.
Las autoridades anunciaron un nuevo balance de 213 víctimas.
Estas cifras lo convierten en uno de los ataques más graves en la historia de Irak, un país castigado desde hace años por atentados contra lugares muy frecuentados, como centros comerciales, mercados o mezquitas.
El atentado pone de nuevo de relieve la incapacidad de las autoridades de instaurar medidas de seguridad eficaces.
El atentado fue perpetrado por un kamikaze del EI que hizo estallar un coche bomba en una calle del barrio comercial de Karrada. La zona estaba llena de gente que hacía sus compras para la fiesta que marca el final del ramadán, el mes de ayuno musulmán. Además de los fallecidos, unas 250 personas resultaron heridas, indicaron responsables de seguridad. El balance se agravó porque la explosión provocó incendios en edificios y comercios cercanos.
Acción devastadora
El atentado fue reivindicado por el EI, que indicó en un comunicado que un kamikaze iraquí atacó a los chiítas, la comunidad musulmana mayoritaria en Irak y considerada como hereje por los radicales sunitas.
El ataque también demuestra que el EI es capaz de cometer acciones devastadoras en pleno centro de Bagdad a pesar de las derrotas militares en Irak que ha sufrido en los últimos meses, con la pérdida de ciudades como Tikrit, Ramadi y sobre todo Faluya, que fue reconquistada en junio por las fuerzas iraquíes.
Sin precedentes
El atentado de Bagdad ha sido condenado por numerosos responsables extranjeros, entre ellos el enviado de la ONU en Irak, Jan Kubich, que lo calificó de “acto cobarde y odioso de proporciones sin precedente”.
El ataque “no hace sino reforzar nuestra determinación de apoyar a las fuerzas de seguridad iraquíes”, dijo por su parte el portavoz del Consejo Nacional de Seguridad estadounidense, Ned Price.
Ola de ataques en Arabia Saudita
Una serie de ataques suicidas golpearon ayer Arabia Saudita, uno de ellos frente a una mezquita de la ciudad santa de Medina, que dejó cuatro muertos, en una inhabitual ola de violencia en el país, que con anterioridad ya ha sido blanco del grupo Estado Islámico.
Los ataques no han sido reivindicados, pero el modo en el que fueron perpetrados se asemeja al utilizado por el grupo yihadista EI, responsable de varios ataques que han golpeado al reino en el último año.
Al principio de la tarde, se produjo una explosión fuera de la Mezquita del Profeta, en Medina. Más tarde, el ministerio del Interior saudita indicó que en el ataque habían muerto cuatro agentes de seguridad y que cinco resultaron heridos. Otros dos atentados suicidas se produjeron ayer en otras dos ciudades del país.
Bajo presión
Estados Unidos lidera la coalición internacional que cada día lleva a cabo ataques aéreos contra posiciones del EI. Esta ofensiva ha permitido a las fuerzas iraquíes retomar parte de los territorios perdidos en 2014 y progresar hacia Mosul, la segunda ciudad del país y último gran bastión del EI.
Los yihadistas también están bajo presión en Siria, donde pierden terreno en el norte y el este, pero todavía conservan importantes territorios como la ciudad de Raqa, convertida en su “capital”.

Fuente: LA HORA