Al ser desechos biológicos infecciosos, las familias  con pacientes de Covid-19 en casa, deben seguir estrictos protocolos.

Gran cantidad de pacientes con diagnóstico positivo de Covid-19 no requieren hospitalización y, en la mayoría de los casos, superan los síntomas mientras permanecen en casa.

El cuidado que se debe tener con la basura que estos pacientes generan, es extremo. El riesgo de contagio no termina con el uso del jabón y alcohol.

Expertos en epidemiología y medio ambiente explican el proceso a seguir, ante la gestión de los residuos de un paciente con Covid-19, en aislamiento domiciliario (ver recuadro).

Confinamiento

Francisco Pérez, epidemiólogo de la UTE, señala que una persona en aislamiento domiciliario debe evitar convivir con los otros miembros de la familia.

“Debe alimentarse distanciado de las otras personas y utilizar sus propios utensilios que deben ser lavados a parte, así como su ropa”.

Los residuos (pañuelos, cubiertos, toallas, mascarillas u otro material que se vaya a desechar)  de un paciente con coronavirus son catalogados como desechos biológicos infecciosos, por lo que en caso de que el paciente está en condiciones de hacerlo, debe ser él quien los recoja.

“Si lo hace el cuidador tendría que siempre utilizar guantes y mascarillas desechables, y desinfectar sus manos antes y después de la manipulación de estos residuos”, agrega Pérez.

¿A dónde va la basura ‘Covid’?

 Fausto Viteri, ingeniero ambiental, indica que Ecuador cuenta con una normativa de diferenciación de desechos que especifica que los considerados peligrosos deben separarse de la basura común.

Según esta normativa, los desechos reciclables deberían ir en una bolsa azul. Los no reciclables en cualquier otro color y los bilógicamente peligrosos, como agujas, mascarillas, guantes, en una funda roja.

Sin embargo, esto no se cumple. Pues en Quito es común ver la basura en bolsas negras, blancas o verdes.

Otra solución “para no complicarnos con tantos colores”, dice Viteri, sería poner una etiqueta en la funda que diga ‘residuos peligrosos’.

‘Todo termina en el mismo relleno’

Estos protocolos, comenta Pérez, no son nuevos en el sector hospitalario, donde siempre se separa el tipo de residuos entre los de riesgo biológico o sin riesgo bilógico.

El sistema de rutina se hace en doble funda de basura y siempre se debe pesar (ver recuadro 2).

Al final del día, sin embargo, toda la basura termina en el relleno sanitario.

En Quito, la Empresa Pública Metropolitana de Gestión Integral de Residuos Sólidos (Emgirs – EP) aclara que el proceso de recolección y tratamiento de residuos hospitalarios es totalmente diferente a los considerados ordinarios.

Ante la emergencia sanitaria, la empresa metropolitana ha designado un espacio específico para desechos de Covid-19.

La recolección de desechos hospitalarios, según el protocolo emergente de recepción de desechos sanitarios peligrosos (Covid-19), se realiza de forma independiente de los demás usuarios del sistema de gestión de desechos sanitarios de la capital.

Kevin Vargas, especialista en residuos especiales, recalca que los desechos pasan por un proceso de “esterilización térmica de nivel IV”, lo que asegura una “inactivación completa” de los residuos.

Mediante un vehículo del contratista del servicio de recolección y acarreo diferenciado (Av. Corp), destinado específicamente para la recolección y acarreo de desechos, el hospital deberá enviar este tipo de desechos sanitarios peligrosos, debidamente identificados dentro de bolsas de polietileno de color rojo, de capacidad adecuada, conforme a las cantidades producidas y con el micraje necesario (INEN 2266).

Los operadores de la Planta de Tratamiento para residuos hospitalarios, situada en el relleno sanitario El Inga, proceden a colocarlos en los ‘racks’ y contenedores del sistema de tratamiento en forma directa desde el furgón de transporte diferenciado hasta un solo ‘autoclave’, que es un espacio específico para tratar esta carga.

Una vez que la carga tratada sale de la autoclave, es transportada mediante un montacargas hacia el camión de desechos hospitalarios tratados, el cual se moviliza para su disposición final.

Sobre los desechos ordinarios, la medida que se ha tomado es fumigarlos a la entrada antes de depositarlos en el cubeto. (AVV)

Guantes y mascarillas sí contaminan

La emergencia  del coronavirus incrementó el desecho regular de productos no biodegradables.

Ciertas mascarillas tienen varias capas de tela o están rellenas de algodón, tardarán decenas de años en degradarse, y pueden afectar la flora y fauna, indica el ingeniero ambiental Fausto Viteri.

“Si botamos guantes y mascarillas en la calle eso va a la alcantarilla y, eventualmente, al mar. Los peces llegan a comer esos microplásticos, y no sabemos qué cadena alimenticia se puede alterar”, añade Viteri.

Para esto, recomienda que las ciudades retomen las políticas de reciclaje y separación de residuos que se suspendieron con la emergencia sanitaria. Además de adoptar políticas estrictas a largo plazo.

Manejo de residuos paciente con coronavirus

En aislamiento domiciliario

  1. Destinar un basurero (de preferencia que se abra con el pie) con una funda previamente desinfectada con alcohol.
  2. Luego de depositar los residuos, se amarra la funda. Una vez cerrada, no se la puede abrir por ningún motivo.
  3. La primera funda se coloca dentro de otra. Procurar que no tenga mucho peso para evitar que se rompa.
  4. Al botar los desechos, rociar el basurero con alcohol, antes de colocar una nueva bolsa.
  5. No mezclar desechos contaminados de Covid-19 con la basura ordinaria del hogar.
  6. Al iniciar y terminar este proceso, se debe lavar las manos por al menos 20 segundos.

Fuente: lahora.com.ec