Fue naturalista, botánico, geógrafo, astrónomo, explorador…

Sin embargo, no llegaría a tal categoría sin la riqueza natural de América ni el conocimiento ancestral que nutrió su genio, publicó La Revista, de diario El Universo.
A propósito de los 250 años de su natalicio, que se conmemoran el próximo 14 de septiembre, el Museo Casa del Alabado, ubicado en pleno centro de Quito, ha levantado en una de sus salas temporales la exposición Gabinete: Humboldt Precolombino, que reseña el paso de este polifacético europeo por lo que hoy es Ecuador y que en ese entonces constituía parte de la Real Audiencia de Quito.
El recorrido. Primero llegó a las costas de lo que hoy es Venezuela; luego pasó a territorio colombiano, y en 1802 arribó a Quito.
Según los diarios de viaje, José de la Cruz, un mestizo a quien conoció en su primer contacto con Sudamérica, lo acompañó.
Era el encargado de llevar el barómetro, un instrumento para medir la presión atmosférica y que arrojaba indicios sobre la altura y el estado del clima.
Con él iban 25 cargueros, ayudantes locales que llevaban el aparataje de la expedición y el equipaje, todo perfectamente guardado en maletas de madera.
Las plantas. Tanto De la Cruz como el resto de cargueros y gente que se le apareció en su trayecto fueron clave para que Humboldt descubriera las propiedades de las plantas americanas o su relación con la fauna de cada lugar; además, le sirvieron para trazar mapas y descripciones de la zona.
En el segundo piso del museo, el gabinete recreado muestra varias réplicas de los mapas, dibujos y planos que Humboldt trazó durante los ocho meses que duró su paso por estas tierras, cuenta María Patricia Ordóñez, curadora de la exposición.
Las réplicas están en una planera, una suerte de cómoda en cuyos cajones se exhiben distintos materiales gráficos.
Los documentos originales están en el archivo histórico del Fondo Jacinto Jijón y Caamaño, del Ministerio de Cultura.
Antes de él. Se pueden ver, por ejemplo, mapas de las Ruinas de la villa de Baeza o Ruinas de la capital de Quijos.
La expedición de Humboldt tuvo como antecedente a la Misión Geodésica Francesa. Con esos datos volvió a visitar los mismos espacios, pero los trató de manera diferente; un caso son los planos de la hacienda San Agustín de Callo, al lado del volcán Cotopaxi, que tiene ruinas incásicas (y que ahora es un hotel  de cinco estrellas), que describían cómo funciona el espacio y cómo se conectaban los bloques.
Fuente: eldiario.ec
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