Cuando se habla de machismo en las comunidades originarias en América Latina algunos ojos voltean a ver a los indígenas como el ejemplo más tangible de esa ideología, que promueve la superioridad del hombre sobre la mujer.

Sin embargo, hay que afinar más la mirada y ubicarse en el periodo de la conquista y colonización europea, que irremediablemente modificó la relación de dualidad y de complementariedad que existían entre los hombres y las mujeres para imponer los criterios del patriarcado.

Para explicar el complejo entramado donde se unen el machismo y el racismo en contra de las mujeres indígenas, RT ha entrevistado a la investigadora, escritora, docente y activista maya Aura Cumes, quien explica en profundidad las razones históricas de la discriminación y las formas de «pensar con cabeza propia» y no con la mente del colonizador.

RT: Si algunos afirman que la historia de América Latina comienza con la colonización, ¿cómo se concibe a la mujer antes?

AC:  Es la estupidez y la conveniencia de la historia oficial lo que hace ocultar los milenios de existencia de los pueblos originarios anteriores a la colonización.

La idea de separación de mujeres y hombres no es de toda la sociedad. Antes de la colonización había formas de vida entre mujeres y hombres distintas a las que pudieron haber ocurrido en la historia occidental: distintas en sus principios, en su entendimiento, en sus horizontes y en sus luchas.

En esas formas antiguas de pensar la vida, de vivirla, uno puede encontrar que se articuló la existencia de una forma de dualidad complementaria entre los seres vivos. Entonces las ideas de complementariedad, de dualidad y de equilibrio son importantes para la vida de los pueblos originarios en su relación con todo lo que crea la vida. Ese es el vínculo que se mantiene como horizonte político de hombres y mujeres mayas, que se rompe terriblemente con la llegada de la colonización.

Fuente: rt.actualidad.com