El idioma, la proximidad cultural y hasta el precio de los másters han convertido a España en uno de los principales destinos escogidos por los ecuatorianos a la hora de completar su formación, tanto así, que el número de compatriotas con estancias de estudios ascendió a 2.853 en el 2015, un 31,6 % más que en el 2014, según el último informe del Ministerio de Empleo y Seguridad Social.

«España no es un destino fácil, pero sí factible», afirma Cynthia Viteri, una quiteña de 27 años que cursa una maestría de Relaciones Internacionales en la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona.

Viteri, que en un principio tuvo la idea de hacer sus estudios en Estados Unidos o Inglaterra, se decantó finalmente por España debido a la lengua; también considera que se trata de un país donde la gente es más cercana, con unos nexos culturales más próximos a la manera de ser de los ecuatorianos.

Motivos parecidos fueron los que impulsaron a la ecuatoriana Daniela Fuentes Moncada, de 29 años, a venir con su pareja a Barcelona para cursar un máster en Investigación de la Comunicación. Pero no fue solo eso, sino también la relación tiempo/precio que, según dice, le resultaba más barata y conveniente que en Ecuador. Además, «Barcelona, en concreto, es una ciudad de diseño y creatividad, una meca del emprendimiento cultural y creativo».

A pesar de eso, no es tan fácil establecerse en España, sobre todo por la dificultad que entraña encontrar un lugar para vivir. Viteri dice que los departamentos son pequeños y «carísimos»; de hecho, ella paga 350 euros (394 dólares) mensuales por el alquiler de una habitación.

Fuentes Moncada, por su parte, tardó 45 días en hallar un lugar para vivir, que lo consiguió gracias a la ayuda de unos amigos. «Creo que todavía existe una discriminación profunda en la sociedad catalana, que se traduce en que yo llamaba y decía que soy ecuatoriana y estudiante, y no había forma de conseguir un departamento».

En la actualidad, Fuentes Moncada alquila un departamento por 750 euros mensuales (845 dólares), en el que viven ella, su pareja y un primo. «Pero una cosa es el arriendo; también hay que pagar por la luz, el gas, el agua…».

A 31 de diciembre del 2015, un total de 2.853 compatriotas residían en España con una autorización de estancia por estudios. De este modo, los ecuatorianos constituyen el tercer grupo de extranjeros procedentes de Latinoamérica dentro de las universidades españolas, solo por detrás de los colombianos (3.975) y mexicanos (3.325).

Se trata, además, de un fenómeno que ha ido en aumento; en el 2012, la cifra de estudiantes ecuatorianos era de 1.456; un año después, subió a 1.725, mientras que el número fue de 2.168 en el 2014. (I)

Fuente: EL UNIVERSO