En el Cementerio General no hay espacio en tierra y en las bóvedas no es permitido sepultarlos. El nivel freático es alto.

Debido a los protocolos sanitarios para sepultar a las personas que han fallecido por Covid-19, muchos de los cadáveres han tenido que esperar entre dos y tres días al interior de la morgue de los hospitales de Babahoyo y Quevedo, para ser retirados por sus familiares.

El babahoyense Óscar Montero fue una de las personas que tuvo que pasar por este martirio para poder sepultar a su madre de 76 años, quien murió el lunes de la presente semana en el hospital Martín Icaza, con problemas de tipo respiratorio.

Sin embargo, manifiesta que en el acta de defunción se precisó que el deceso era por coronavirus, lo cual le acarreó una serie de problemas, pues se le impidió sepultarla en el cementerio de la parroquia Barreiro, donde ella tenía un cuerpo de bóvedas.

“Me dijeron que no se podía por el nivel freático. Lo mismo pasó en otros cementerios de Pueblo Nuevo, Pimocha, Mata de Cacao y hasta San Juan, que recorrí para poder sepultarla. Como me le pusieron que la muerte de mi madre fue por Covid, todas las puertas se me cerraron, hasta que finalmente, después de diálogos con autoridades, pude sepultarla en Parque de la Paz, pero eso me costó 900 dólares”, dijo.

Análisis

Este mismo problema lo han presentado otras personas, puesto que en el Cementerio General no se están inhumando a cadáveres por coronavirus, debido al nivel freático que es muy alto, es decir, que ni bien se cava un metro, el agua empieza a aparecer. Además, tampoco existe espacio en tierra. Por eso, ningún muerto por Covid-19 ha podido ser sepultado en ese camposanto.

Tampoco está permitido hacerlo en bóvedas, debido al riesgo de algún tipo de infección que pueda generar, aunque según refirió en días anteriores el gobernador de Los Ríos, Camilo Salinas, el Estado se encarga de colocar los muertos en bolsas impermeables y aplicarles cal, para hermetizar los restos e impedir que existan fluidos.

Salinas explicó que la preparación para la sepultura de cada cuerpo, representa un costo de 300 dólares para el Gobierno (por la bolsa impermeable y cal). El féretro debe de ser conseguido por los familiares en las funerarias, a las cuales se les ha pedido que den todas las facilidades para que los deudos puedan obtener el ataúd.

Detalles

El alcalde de Babahoyo, Carlos German, dijo que están tratando de dar solución a esta delicada situación porque hay normas legales que se deben cumplir de acuerdo a las disposiciones del Ministerio del Ambiente.

“Al momento tratamos de concretar un convenio con camposanto Parque de la Paz, pero nos encontramos con  impedimentos de orden legal que debemos analizar. Solo esperamos la resolución del COE provincial para proceder de acuerdo a las nuevas disposiciones del Gobierno Nacional”, agregó.

Lo cierto es que hasta el momento los familiares de los muertos por Covid, a más del dolor de la pérdida de sus seres queridos, sufren por no tener las facilidades de darles una sepultura inmediata. (NDA)

Fuente: lahora.com.ec