La ONU estima que hay 4,7 millones de personas que viven en áreas a las que el acceso humanitario es muy difícil.

La ONU denunció hoy el fracaso en el aprovisionamiento de ayuda humanitaria en Siria en enero, mes en el que sólo consiguió hacer entrar un convoy con asistencia para 40.000 civiles, con respecto a las veintiún autorizaciones que pidió al gobierno para este fin.

“Enero fue el peor mes (en término de acceso humanitario) desde marzo de 2016 y hay urgencia de avanzar con otros convoyes en áreas que no han recibido ayuda por más de cien días”, declaró la portavoz de la Oficina del enviado especial de la ONU para Siria, Yara Sharif.

Precisó que las localidades de Madaya, Zabadani, Foa y Kefraya se han quedado sin comida y se registran casos de enfermos críticos que requieren atención inmediata, pero que no han podido ser evacuados.

Sharif precisó que la imposibilidad de aportar ayuda esencial durante enero se debió nuevamente a los procedimientos burocráticos que crean obstáculos para la obtención de los permisos oficiales necesarios.

La segunda razón tiene que ver con que las zonas donde se encuentra la población necesitada se encuentra bajo el control del grupo yihadista Estado Islámico (EI), agregó.

La portavoz indicó que el segundo convoy humanitario que pudo completar su ruta en el presente año llevó ayuda este fin de semana a una zona de muy difícil acceso en la provincia de Homs, donde 84.000 personas recibieron suministros.

“Este convoy es el primero que ha cruzado una línea de combate en febrero y es el segundo en 2017”, comentó.

La ONU estima que a pesar de la rebaja de la violencia en Siria, donde rige un cese de las hostilidades, sigue habiendo 4,7 millones de personas que viven en áreas a las que el acceso humanitario es muy difícil y otras 600.000 que continúan sitiadas.

Sobre la sección oriental de Alepo, cuyo control recuperó recientemente el Ejército sirio tras una larga batalla con grupos opositores armados que la controlaban, Sherif dijo que aunque las organizaciones humanitarias ahora tienen acceso, su trabajo está permanentemente amenazado por los explosivos remanentes.

Dijo también que es alarmante que 1,8 millones en las áreas urbana y rural de Alepo se encuentren privadas de agua por el recorte del abastecimiento desde la principal fuente de suministro, que se encuentra en un punto controlado por el EI.

Fuente: El Expreso

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