Un grupo de organizaciones políticas de Ecuador denunció ayer un fraude electoral supuestamente cometido en las elecciones locales de 2014 y del que habrían sido víctima 330.124 ciudadanos cuyo voto fue registrado por el Consejo Nacional Electoral (CNE), a pesar de que no sufragaron.
Según una investigación realizada por William Murillo, exsecretario del Migrante, más de 5.200 ecuatorianos que residen en el exterior aparecen en los registros del órgano electoral como votantes en esos comicios, “cuando no lo podían hacer”, entre los que figura el columnista Emilio Palacio, quien está empadronado en Miami; el periodista Galo Arellano y también futbolistas de la selección que militan en equipos de otros países.
Según el presidente nacional de la agrupación opositora, Gilmar Gutiérrez, la investigación debe tener como punto de partida los años 2009, 2011, 2013 y 2014, cuando, según el PSP, se detectó en el padrón la existencia de personas nacidas entre 1840 y 1900 y que recibieron el certificado de votación por sufragar.
“Seguramente estas personas ya fallecieron y no solo constan en el registro, sino que les hicieron firmar y son parte de estos 3 millones de votos falsos (…). En el país no hay personas que vivan más de 150 años”, afirmó Gutiérrez. Menores de 100 años ya fallecidas y “cientos de miles de emigrantes” que no han regresado a Ecuador en los últimos 10 años también habrían sufragado, según su aseveración.
Entre la documentación que el PSP entregó a la Fiscalía se incluyeron copias de las papeletas de votación y documentación oficial del CNE. Gutiérrez mencionó, por ejemplo, el caso de una persona nacida en 1887, con certificado de votación número 009-0023, que sufragó el 23 de febrero de 2014, y “así tenemos miles de casos…”, expresó, al hacer un llamado a la ciudadanía a “defender el voto” en las elecciones de 2017.
El PSP pidió a la Fiscalía que se llame a declarar al presidente del CNE, Juan Pablo Pozo, autoridades y técnicos del CNE, del Instituto Nacional de Estadística y Censos y del Registro Electoral para que entreguen los nombres y apellidos de los funcionarios responsables de la elaboración y custodia del registro.
Los hechos denunciados podrían constituir “delitos contra la fe publica, falsificación de firmas, falso sufragio, fraude electoral, suplantación de identidad”.
“Así que puedo concluir, que hubo fraude electoral en el 2014, que no existe credibilidad en todo el proceso electoral y que el CNE no es ni transparente ni confiable para manejar las elecciones del 2017”, declaró Wiliam Murillo.
El exfuncionario, quien señaló que los migrantes no deben figurar en el padrón electoral, dijo que el voto de su propia madre, Cristina Vera, fue registrado, pese a que no acudió a las urnas.

Fuente: LA MAREA