Con el rostro agobiado y sin despegar los codos de la cama donde está postrado, Ronny Q., de 30 años, eleva lentamente los brazos con las manos abiertas. Pronuncia un “me quiero ir a mi casa”, con voz tenue, a consecuencia del traqueótomo que tiene incorporado.

Herido de bala en la columna dorsal, el hombre llegó al hospital Abel Gilbert Pontón, más conocido como Guayaquil, el 14 de diciembre del año pasado. De su traslado se encargó una ambulancia del sistema integral ECU-911, y ya en la casa de salud fue sometido a cirugía.

Aquel suceso lo dejó parapléjico y, aunque ahora su condición es estable y fue dado de alta, sigue en el hospital porque sus familiares, que viven en la isla Trinitaria, sur de la urbe, no quieren hacerse cargo de él.

En el Guayaquil, esa historia se repite con otros tres pacientes. Un adulto mayor (72 años), una mujer con discapacidad intelectual (24) y un hombre con aparente problemas de adicción a las drogas (35).

Ana Lucía Mesías, trabajadora social, comenta que cada mes el hospital registra de uno a dos casos de pacientes en abandono. En el 2015 se gestionó la reubicación de 10 adultos mayores en casas de acogida y de un joven con discapacidad.

Sobre los casos actuales, Mesías indica que tramita la reubicación del adulto mayor y de la mujer con discapacidad. Con los otros dos pacientes, agrega, se realiza un proceso de concienciación para que sus familiares se hagan cargo.

Cuenta que en el caso de Andrea V., quien tiene el 75% de discapacidad intelectual, la situación es más conmovedora.

La joven llegó al hospital con su madre, quien presentó un cuadro cardiaco complicado y después de algunos intentos del equipo médico por salvarle la vida la mujer murió hace dos semanas. Los 4 pacientes están en sala de hospitalización.

Fuente: www.eluniverso.com