Crear contratos adicionales para trabajos que ya se contemplaban en los principales era práctica común. La estatal pagaba dos veces el mismo trabajo.

Es una de las claves de la corrupción. En cuatro años, los directivos de Petroecuador pidieron y aprobaron la firma de contratos ‘complementarios’ que, en algunos casos, terminaron por costar más que los originales.

Según las investigaciones de la Fiscalía, entre 2012 y 2016, en ese periodo se firmaron 17 contratos principales y 18 complementarios por un monto total de 258’636.956,13 dólares. La entidad no detalló cuánto correspondía a cada tipo.

Esa anomalía contractual fue detectada, en primera instancia, por la Contraloría en varios informes que terminaron con responsabilidad penal.

Tres contratos suscritos con la firma Worley Parsons Internacional, fiscalizadora de las tareas de rehabilitación de la Refinería de Esmeraldas, resumen el mecanismo de operación irregular de los contratos complementarios.

Mecanismo que, dice la Contraloría, generó millonarios perjuicios económicos.

¿Cómo funcionaba? Los contratos adicionales que se firmaban, con el visto bueno de la gerencia general, incluían tareas que ya constaban en los principales o que fueron retirados de los presupuestos. Así, Petroecuador terminaba pagando dos veces por lo mismo.

Uno de los contratos problemáticos se firmó para la rehabilitación del sistema eléctrico de la Refinería.

En cuestión de días, ese trabajo encomendado a la empresa MMR Group y supervisado por Worley Parsons se encareció en 30,9 millones de dólares.

MMR Group, según relata la Contraloría, presentó cambios en el presupuesto referencial el 20 de junio de 2014. Esas modificaciones fueron revisadas y aceptadas tres días después por los miembros de la comisión técnica. MMR presentó su oferta el 27 de junio con los cambios y el 2 de julio se recomendó su contratación.

En los cambios que hizo la empresa, se eliminó dos subproyectos y se incluyó otros dos: Gerencia y Administración, y Facilidades Temporales. ¿El problema? Esas tareas constaban en el contrato original.

Los auditores concluyeron que no existía fundamento para que MMR incluyera esos rubros.

El mismo mecanismo irregular, según la Contraloría, se detectó en otro contrato con Worley Parsons. La empresa debía hacerse cargo de la fiscalización y gerenciamiento del programa de rehabilitación de la Refinería.

El 14 de noviembre de 2011, la petrolera aprobó la firma de un contrato por 38,6 millones de dólares. Pero, el 28 de septiembre de 2012 suscribieron un nuevo acuerdo por 25,4 millones de dólares.

Otra vez se pagó dinero adicional sin considerar que tareas como el control de calidad y seguridad industrial o las inspecciones en fábrica de equipos críticos ya habían sido presupuestadas en el primer contrato.

Otros contratos complementarios se firmaron con la misma firma por 34 y 17 millones, respectivamente. La Contraloría dice en sus informes finales que estas irregularidades configurarían delitos como peculado, cohecho o enriquecimiento ilícito.

En un comunicado, Worley Parsons reconoció que mantuvo el contrato con Petroecuador, “conjuntamente con otros cinco contratos complementarios, ascendió a $ 226,7 millones”. Aseguró que el monto “se encuentra dentro de los estándares del mercado”. Negó cualquier comportamiento irregular.

La Contraloría, al parecer, no está de acuerdo: los apoderados de la compañía son mencionados por su posible responsabilidad. Y, con ellos, otros nombres ya conocidos en la red de Petroecuador: los exgerentes Álex Bravo y Carlos Pareja Yannuzzelli, así como el abogado Michael Manzano (procesado por enriquecimiento ilícito, el lunes) fueron quienes dieron luz verde a los contratos complementarios.

Fuente: El Expreso