A dos días de que terminara la subasta inversa para la provisión de medicinas al sistema de salud pública, que tuvo un presupuesto referencial de 450 millones de dólares, persisten las dudas sobre la calidad de los productos que se entreguen.

De este proceso, que concluyó el lunes, participaron 167 farmacéuticas, informó ayer la directora encargada de la Agencia Nacional de Regulación, Control y Vigilancia Sanitaria (Arcsa), Luz María Martínez.

La funcionaria acudió a la Comisión de Salud de la Asamblea, donde oficialistas como William Garzón (PAIS) y opositores como Paco Fierro (Sociedad Patriótica) exigieron garantías para que los insumos que se entreguen sean de calidad.

Martínez contestó que, si bien “es imposible hacer control a todos los productos”, el objetivo primordial es garantizar que los medicamentos sean eficaces, seguros y de calidad, a través de varios mecanismos.

Pero a los asambleístas les llamó la atención que a las empresas participantes no se les haya exigido un Registro Sanitario antes de participar. “Eso no creo que sea lo más lógico”, anotó Fierro. La funcionaria explicó que la Agencia realiza un control posterior.
Más criterios

Además, adujo que en la subasta pública se han interconectado con el sistema de Compras Públicas para conocer de forma automática los productos subastados, los que están en primer lugar y si tienen registro sanitario.

Martínez informó que en la primera fase de la subasta, que finalizó el 29 de mayo, se adjudicaron 238 medicamentos, de los cuales 101 ya tenían registro sanitario; 137 no tenían, de ellos 71 no ingresaron solicitud y 66 sí lo hicieron.

Dijo que en total de la primera fase hay 157 medicamentos que tienen registro sanitario y que pueden pasar al siguiente proceso de la subasta, que es la adquisición.

Cifra 101 medicamentos, de los 238 aprobados en la primera fase, tenían registro al ser adjudicados.

Fuente: LA HORA