Con evidente confusión los peatones cruzaban el jueves a lo ancho de la avenida Francisco de Orellana, por el redondel de Las Orquídeas. Unos corrían y otros retrocedían ante el encendido de luces que hacían los conductores como señal de advertencia a los caminantes.

Estos últimos, también confundidos e indecisos, seguían las instrucciones de los agentes civiles de la Autoridad de Tránsito Municipal (ATM), ya que los ocho semáforos del redondel estaban apagados.

“Es un riesgo para chofer y para la gente porque uno no sabe qué mismo hacer”, comentó Ana Villamar, conductora.

En la estación invernal, las lluvias provocan variaciones eléctricas que afectan los cerebros o controladores de los semáforos en la ciudad y por eso algunos de estos dispositivos se apagan y otros se quedan intermitentes en una sola luz.

Esa afectación abarca a entre el 5% y 10% de los controladores que en algunos casos cubren la semaforización de dos intersecciones y en otros de seis a siete, algo que técnicamente no es adecuado, según Fernando Navas, director de Planificación de la ATM.

Esto último, prosiguió el funcionario, fue heredado de la Comisión de Tránsito del Ecuador (CTE) que antes tenía la competencia en la urbe.

Por eso, hasta noviembre de este año la ATM reemplazará 300 controladores de tecnología antigua por artefactos nuevos. Aquello representa el 50% de cobertura en la ciudad, el sistema de la otra mitad sí cumple con los estándares técnicos, sostuvo Navas.

El caos del jueves en Las Orquídeas, donde entre las 07:00 y 08:30 hubo congestionamiento fue similar al del miércoles en la misma avenida Orellana, por el colegio Teniente Hugo Ortiz. Esta arteria tiene un flujo de 80 mil autos al día y esa intersección es una de las 894 con semáforos en la urbe.

Aquel día, la situación duró 50 minutos, señaló el director de Planificación. Conductores desesperados pitaban incansablemente, en el atascamiento.

Otras avenidas que han registrado problemas con los semáforos, producto de las lluvias, son la Quito y Machala, por donde circulan unos 50 mil autos al día en cada una. El daño en una sola intersección causa caos por algunas cuadras.