Andrea o “Bartola”, como le dicen sus allegados, estaba en el quinto piso del hotel Quito de Pedernales junto a dos niños cuando ocurrió el sismo. No hubo tiempo de nada y cayeron.

Su padre Wilson Cercado la fue a buscar y se encontró con que el quinto piso se había convertido en una villa, por eso rápidamente puso una tabla de madera y subió, allí escuchó la voz de su hija que estaba bajo una losa. “Oía su voz, pero no podía verla” menciona; sin embargo, dice que allí sucedió un milagro: A su lado apareció una barra de hierro con la cual empezó a picar la losa hasta que hizo un hueco y por ahí sacó a su hija, que estaba atrapada de la cintura hacia abajo y resultó con daños en una mano y la cadera, heridas de las que ya se recuperó.
De vuelta. Andrea de a poco se reintegra a la rutina diaria.
Señala que ahora quiere empezar a cristalizar el sueño de su vida: ser policía, porque dice ama el respeto y la justicia. Siente orgullo por el uniforme. De hecho, actualmente ya hace algo relacionado a esa labor, cuida el negocio de una señora en la zona cero o área comercial de Pedernales donde hubo saqueos el 16 de abril.
Allí está muy atenta a que nadie se lleve nada. Antes también daba custodia a dos infantes.
Ella vive en el barrio La Huecada de Pedernales, una zona pobre.
Tiene 15 años y su estatuta, de 1,50 metros, le da esperanza a sus padres de que será una buena agente. “Ella seguirá creciendo y en el momento necesario tendrá la talla para ser la policía que quiere”, dice su madre, Fanny Valencia, quien cada día agradece a Dios de que la adolescente haya sobrevivido al desastre del sismo.
1-«Mi hija Andrea se encontraba en el último piso (Hotel Quito), con unos niños. Todo empezó a temblar en Pedernales. Mi esposo salió a la carrera a buscarla».

2-«Cuando llegué el edificio se había caído, estaba reducido a una sola losa siendo de cinco pisos. Tomé un palo y empecé a subir sobre los escombros».

3-«Escuché a mi hija. Cuando le respondí reconoció mi voz. Ella gritaba que la sacara, pero todo estaba oscuro. Tenía muchos escombros encima».

4-«Empecé a picar con una barra metálica que me encontré en los escombros. A lado mío estaban sacando a los otros niños. Estaba picando con fuerza para sacarla rápido. Al rato llegó a ayudarme un cuñado».

5-«Luego de unas dos horas de estar rompiendo la losa logramos hacer el hueco para sacarla, pero ella estaba enterrada hasta la cintura. Con las manos le fui ayudando para que saliera».

6-«Cuando logramos sacarla tenía heridas en la cara y piernas. Los médicos se la llevaron de urgencia a Santo Domingo. Ella volvió a nacer».
Actualidad. Por ahora cursa el noveno año de básica en la Unidad Educativa Amazonas, donde se ha reencontrado con sus compañeros. Su madre señala que todavía se asusta cuando hay réplicas, pero las varias actividades que cumple la han ayudado a superar todos esos problemas. Su familia señala que la recuperación va bien.
Sin embargo, debido al riesgo que tiene la casa de madera y caña, que quedó fracturada con el terremoto, han colocado colchones en la parte baja y en la calle donde Andrea duerme con su mamá, además el dengue ya se hizo presente y su mamá lo contrajo.
La ayuda para esta sobreviviente del terremoto no ha llegado, es por eso que ella se ayuda cuidando el local de una conocida, pero eso ya no pasará cuando las clases que empezaron ayer se intensifiquen.
A Andrea le gusta conversar y ayudar al prójimo, es la tercera de ocho hermanos y señala que si Dios la dejó con vida es por algo, ella cree que es para ser policía.
El 8 de marzo fue su cumpleaños, cumplió los 15 y no hubo fiesta rosada; sus padres creen que desde ahora esa fecha quedará a un lado, pues para ella y sus padres volvió a nacer el 16 de abril y así será celebrado, menciona.

Fuente: EL DIARIO